domingo, 24 de enero de 2016

Las lunas de marzo de Sofía Aguerre

¡Bienvenidos a todos! ¿Cómo han estado? Los he abandonado por un largo tiempo, lo sé, y lamentablemente no puedo prometer que vuelva a estar presente como antes, pero aquí estoy y aquí siempre estaré si alguien comenta o quiere participar de alguna forma, simplemente la magia de escribir entradas no se ha posado sobre mí últimamente.

Primero que nada... ¡Feliz 2016! Espero que estén teniendo un maravilloso comienzo de año, el mío ha sido bastante caótico y no puedo decir que vaya bien, pero sí puedo decir que tengo esperanzas de que muy pronto mejorará (¡y eso quizás signifique más entradas!, ¡wiii!).

El segundo punto es hablar sobre el tema que le compete a esta entrada (ahí ven que la magia se me ha ido, ni siquiera sé escribir un buen enlace entre párrafos), y el tema es: Las lunas de marzo de la joven escritora uruguaya Sofía Aguerre.

La obra de la que hablaremos en esta entrada/reseña: Las lunas de marzo

Hay muchas razones por las que quiero hacer esta entrada. Una de ellas es porque hacía tiempo ya que quería hacerla, pero a falta de ánimos blogueros no me decidía a hacerlo. Otra razón es porque conozco a Sofía personalmente, y aunque sea desde hace muy poco tiempo, ha logrado que la aprecie muchísimo y, sin duda alguna, me gustaría escribir sobre ella un poquito para darle la atención que se merece como escritora.

Algunos de ustedes recordarán que yo solía tener una sección entera para resaltar al talento joven, lamentablemente estaba en un blog que ya cerré (porque no actualicé más, ni tenía intención de hacerlo), pero las ganas de seguir impulsando a la juventud creadora no ha cesado. Todos necesitamos ayuda al principio de nuestras carreras, y la intención de esa sección era dar un granito de arena de mi parte para ayudar a aquellos de quienes hablaba. Esta entrada será un poquito de eso también.

Sofía Aguerre
Pero principalmente quiero hacer esta entrada por la obra en sí misma, por Las lunas de marzo.

Empecemos con un poco de introducción a la obra. Las lunas de marzo fue la primera novela publicada por la nueva editorial española Escarlata Ediciones. También es la primera novela que publica su autora, Sofía Aguerre. Como mencioné, Sofía es una escritora uruguaya, nacida en 1993 en Montevideo. Como creo que lo mejor que puede hacer uno es dejar que el otro te diga quién es, levanto un fragmento de su presentación en Goodreads: «Escribo desde muy chiquita y, aunque nunca creí que realmente iba a publicar algo, siempre supe que era lo que más quería hacer en la vida. Mis géneros favoritos son la fantasía y la ciencia ficción, aunque suelo leer de todo». Con este pedacito de ella que les presento creo que ya se deja ver la dulzura de persona y la humildad que posee, les puedo asegurar que también es así como se presenta en la vida real: una persona sencilla, amable, agradecida y conocedora de su arte.



Pero dije que iba a hablar de Las lunas de marzo, así que dejemos las presentaciones y vayamos al punto. Esta reseña que escribiré a continuación estará también en Goodreads para los que quieran encontrarme por allí, y especialmente para los que quieran encontrar a Sofía allí.

Como habrán visto en el momento de terminar el libro (en una noche sin sueño, que me llevó a la desesperación al principio y luego a la lectura), lo único que pude hacer fue cerrarlo, aún con mi corazón palpitando fuerte con el gran final y describir mis sentimientos con una de las expresiones importadas más burdas de la existencia humana (y que sin embargo es tan necesaria): wow.

¿Qué me llevó a tener tan poca labia tras leer un libro tan bueno que le coloqué cinco estrellas de inmediato? Bueno, Las lunas de marzo es un libro distinto. Déjenme reescribir eso. Las lunas de marzo es un libro raro. ¿Porque digo raro y no distinto? Porque raro tiene la implicancia que distinto carece de ser algo positivo, difícil de encontrar, especial.

Y este libro es especial sin dudas. Tiene la frescura de las letras modernas. La prosa de una joven que se convertirá en una gran escritora. Una historia difícil de encajonar. Y una protagonista humana...

Oh, sí, lo que más me sorprendió de Las lunas de marzo fue su humanidad.

Muchos abren los libros, especialmente los libros juveniles y muy especialmente los pensados como fantásticos, con la esperanza de tener una historia específica. Una trama que siga cierto orden, un protagonista que tenga cierto ímpetu, un misterio que se resuelva eventualmente (si no de forma fácil, al menos en algún momento, en alguna secuela).

Las lunas de marzo no tiene eso. Las lunas de marzo es fresco, es raro, es bueno. Posee una historia que se adentra lentamente en el lector, plantea una realidad y te hace vivirla. No se trata de una acción perpetua y veloz, sino más bien de una composición. La autora nos compone un universo, un momento histórico, una pérdida dolorosa, un estado de ánimo. La protagonista es humana, no es una heroína, es una humana, una persona como tú y como yo.

Muchas personas se quejan a veces de la falta de movimiento de algunos protagonistas (a decir verdad esa misma gente suele quejarse del exceso de movimiento también, pero igual intentaré razonarlo para ellos), pero seamos honestos con nosotros mismos... hay menos probabilidades de que seamos los que corramos a la batalla para luchar contra nuestro enemigo a que seamos los que nos escondemos en nuestra casa o huimos al bosque en busca de refugio y protección.

Mina es de esas personas, de las normales, que tras la muerte de su madre sufre una depresión importante, entendible por el horror de la pérdida y por lo que eso significa para su familia, especialmente para ella, siendo la hija mayor. Pertenece a una familia burguesa en una sociedad antigua, con reglas sociales que pueden parecernos injustas y hasta absurdas, pero que están bien planteadas en la obra y siguen correctamente la época a la que se ajustan.

Mina no es Harry, no va en busca de Voldemort, no quiere enfrentarse a la realidad. Es humana, es joven y tiene un misterio oscuro entre manos que no puede revelarle a nadie, que no comprende enteramente y que poco a poco se está cobrando las vidas que la rodean. Tiene a un extraño en su casa a quien odia, de quien sabe que es un peligro, que está pegado a su hermana y que no deja de intentar seducirla y, para peor, causa una atracción en ella que bien comprende que es incorrecta, pero que no entiende por qué siente ni cómo evitarla. Mina es humana, está dolida, está confundida, está en problemas, tiene una gran responsabilidad para con su familia, sus amigos y la sociedad y, además, sabe que hay algo sobrenatural e incomprensible que puede cobrarse la vida de su padre y su hermana (lo único que le queda en el mundo). La gente se aparta de ella, ella misma no se comprende y el extraño que vive bajo su mismo techo no hace las cosas más fáciles.

La mayor parte del libro es esa composición. La de una humana común y corriente que, ante circunstancias extraordinarias y sufriendo una terrible depresión, intenta luchar contra sus instintos de conservación más fuertes para intentar salvar a su familia de un algo que no conoce y que desafía sus conocimientos sobre la vida.

Para cuando la comprensión llega, el tiempo ya casi se ha acabado. La mente de Mina palpita a la velocidad de un dragón encabritado, tiene demasiados obstáculos en forma de personas a quienes ama y un objetivo que no está segura cómo cumplir.

Pero Mina, la humana; Mina, la que no desea enfrentar la realidad; Mina, la que no tenía fuerzas; esa Mina, se convierte al fin en una heroína. Hace lo que muy pocos se habrían arriesgado a hacer, por la más noble de las causas y pierde mucho al hacerlo.

Mina, la humana, la que hace a Las lunas de marzo una obra tan rara, tan fresca, tan irregular en el mundo de la fantasía juvenil, al final de los finales es tan héroe como cualquier otro. Su historia simplemente no está contada de la misma forma que otras... ¡y menos mal!

En la variedad está el gusto, dicen, y tienen razón. Este libro es para mí una obra de arte moderna con el gusto de los clásicos, lleva la paz y el paso de las letras antiguas, pero la frescura y la viveza de las letras modernas. Es distinta, es rara y vale la pena leerla.

Pero eso sí... hay que saber leerla. No se puede entender a Mina tan rápido y se requiere de una empatía especial para comprender su dolor. No todos son capaces de verlo, por suerte para mí, yo sí pude.

Agradezco a Sofía por esta obra y por su forma de ser, y a Escarlata Ediciones por traer al mundo una obra tan distinta, que otras editoriales podrían no haberse animado a publicar.

Con estas palabras los dejo, para que corran inmediatamente a buscar esta obra refrescante del mundo literario. Les dejo abajo todos los links para que puedan comunicarse con la autora y con la editorial. Espero ver pronto más reseñas sobre este libro, porque sé que merece la pena analizarlo más. Hay muchos secretos ocultos en Las lunas de marzo, ¿quién podrá develarlos a todos?

¡Que tengan una maravillosa semana y buen comienzo de febrero!



Foto por Stephanie Campi para el Club de lectura del INJU