lunes, 18 de septiembre de 2017

Te recomiendo un libro #5

Buenas a todos, ¿cómo han estado? Yo he tenido que parar un poco mi mundo para poder acompasar mis trabajos y asegurarme de que los estaba haciendo bien. No sé si a alguien más le pasa, pero al tener más de un trabajo (yo tengo tres) a veces me encuentro pensando en uno mientras estoy en el otro y esto me desconcentra totalmente de lo que estoy haciendo. No es la forma en que me gusta trabajar, por eso he tenido que retrasar las entradas de la semana pasada, porque lo que menos quiero es hacer otro trabajo de forma deficiente.

En fin, hoy les vengo con una nueva edición de Te recomiendo un libro. En este caso la recomendación va para alguien que sé que muchos ya aprecian: Brandon Sanderson y su saga Mistborn.


Autor: Brandon Sanderson
Título: El Imperio Final (Nacidos de la Bruma 1)
Título en inglés: Mistborn: The Final Empire
Primera publicación: 2006
Primera publicación en español: 2012 (aparentemente, no hay información concisa sobre esto)
Sinopsis: Durante mil años han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror, a sus poderes e inmortalidad. Le ayudan «obligadores» e «inquisidores», junto a la poderosa magia de la «alomancia».
Pero los nobles, con frecuencia, han tenido trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los «nacidos de la bruma». Ahora, Kelsier, el «superviviente», el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte… Tal vez los dos unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años puedan cambiar el mundo y la atroz dominación del Lord Legislador.


Conocí a Brandon Sanderson hace muchos años, creo que alrededor del 2011, cuando estaba bastante sola en lo que tenía que ver con la escritura y solía saltar de blog en blog, tanto en español como en inglés, buscando consuelo. En ese entonces el blog de Brandon Sanderson mostraba principalmente a su obra Elantris, que se convirtió en seguida en la obra que deseaba leer de él, pero no quería engañarme, era casi imposible que llegara a Uruguay. Después de un tiempo empecé a ver a su obra más conocida: Mistborn en canales de booktubers de hablan inglesa y me llené de emoción. Pero la obra seguía sin llegar... y llegué a olvidarlo.

Esto hasta que me uní al #Clubdelectura.uy

Puedo decir, sin miedo alguno, que una vez llegar al club era cuestión de tiempo a que entrara en el mundo de Sanderson, un mundo en que he querido entrar desde hace años. Debo agradecer a Stephanie, coordinadora del Club, y especialmente Joanna, por su insistencia para que lo leyera de una vez por todas.

Creo que este fue el mejor año para esto, pues empezaron a llegar las nuevas publicaciones (y nuevas ediciones) y Elantris al fin ha llegado a mi costa y es un momento muy feliz para ser un amante de la literatura Sandersoniana.

En fin, a lo que nos trae esta recomendación. El Imperio Final es una novela de fantasía particular, que leí en más tiempo del que normalmente me hubiera tomado. Pese a que es larga: está dividida en cinco partes y tiene casi 700 páginas, se lee con facilidad y agilidad debido a que su contenido es trepidante.

Es muy difícil hablar de esta novela sin hacer grandes spoilers, así que revelaré muy poco de su contenido. Básicamente nos encontramos ante una historia narrada en tercera persona desde dos puntos de vista (tres, si tomamos en cuenta el Prólogo), ambos personajes son especiales por sus habilidades y ambos se encuentran, a su manera, solos en la vida. Por un lado tenemos a Kelsier, un hombre que debería estar muerto, pero que en cambio sobrevivió lo imposible y se hizo con poderes que nunca creyó que podría poseer; él es el líder del grupo, especialmente en el plano intelectual, y es un personaje del que poco se puede decir sin arruinar las sorpresas que trae la historia para con él. Vin es una niña abandonada, vive con un grupo de ladrones, de quienes también debe protegerse por si acaso, su hermano la abandonó, su madre intentó matarla y su padre, si hubiera seguido las leyes, debería haber matado a su madre mucho antes de saber si estaba embarazada.

La sociedad está sumida en una guerra de clases perdida, donde los skaa son los sirvientes y esclavos de la clase dominante de nobles y estos propios nobles no son más que piezas en el juego del Lord Legislador, de quien se dice que es un dios y ha estado gobernando el mundo conocido desde hace más de mil años. No solo esto, Lord Legislador es el salvador, es ese personaje que la profecía estableció que debía salvar el mundo... y lo hizo, solo que después decidió que sería buena idea quedarse con él.

O al menos eso es lo que sabemos. La novela te lleva por las calles de Luthadel (la capital) y te hace aventurarte a las afueras, siempre al ritmo de los nacidos de la bruma, quienes queman metales para obtener poderes sobrehumanos.

Considero que esta obra es maravillosa, no solo por su historia, sino más bien por sus personajes. Quienes me conocen saben que yo suelo amar las historias de personajes más que las historias que se basan en tramas (complejas o sencillas), amo ver a los personajes evolucionar, volverse más complejos, o simplemente mostrar la hilacha que mantenían oculta.

En ese sentido Mistborn lo tiene todo. Lo recomiendo ampliamente a todos amante de la fantasía, a todo amante de historias con complejidades políticas, a los amantes de las historias de ladrones y de asaltos y especialmente a los amantes de las historias de personajes, porque no se verán decepcionados. Otro punto importante que tiene la historias es que, a pesar de ser tres libros, el primer libro se puede leer como autoconclusivo y disfrutarse mucho, así que, quienes tienen miedo o no quieren embarcarse en una saga (y menos tan larga como esta), pueden probar leer el primer libro como único y de todas formas experimentar la narrativa de Sanderson en su plenitud.

Los dejo con esto, que no es poca cosa porque no cualquier saga tiene la virtud de dividirse en historias autoconclusivas que a la vez se continúan la una a la otra, y los invito a leerlo y formar parte de este club de fans de Sanderson que cada día se va ampliando más y más en nuestro país.



domingo, 17 de septiembre de 2017

IIAAV #3

Roja espera

La estación estaría envuelta en sombras. Como siempre. Las reformas del subterráneo habían dejado de lado aquel andén, convirtiéndolo en un lugar seguro. Convirtiéndolo en su hogar.

De vez en cuando las luces artificiales se encendían y podía escuchar al carro de mantenimiento en las vías abandonadas. Había veces que se molestaba en alejarse,en un pequeño acto de bondad hacia la humanidad a la que ya no pertenecía. A veces no.

De esos momentos había nacido su leyenda,y tan solo se había enterado que ese era su estatus cuando lo escuchó de la voz de unos incursionistas urbanos. Los dejó ir esa vez,sin darles siquiera una pizca de lo que buscaban... ella. En su mente aquello era lo mejor que podía hacer por quienes le hicieron sentir (en su habla, en su entusiasmo casi infantil por la leyenda que era ella misma) que podía olvidarse del verdadero motivo por el que estaba allí. El motivo por el que esperaba todos los días, sin excepción, a que la muerte le llegará de una vez por todas.

Pero no llegaría nunca. Al menos no para ella.

A pesar de que podía salir durante el día, ya que su habitáculo no sería besado por los rayo solares, todo era más leve durante la noche, por eso la prefería. Su mente estaría más atenta, menos letárgica. Sus sentimientos estarían aplacados por el millar de estímulos que ofrecía el silencio inhumano de las profundidades. No sentiría tanto la culpa que la acompañaba eternamente. Su vientre no parecería sangrar, aunque en el fonda siempre lo haría, tiñendo de rojo el vestido que llevaba aquel día, cuando todo se vino abajo, cuando salió corriendo de la oficina médica y se lanzó a la oscuridad del subterráneo dónde encontraría su final... su principio.

Seguía quedándose allí a pesar de todo. Por las dudas, por si acaso todo había sido un sueño, por si todo en su cuerpo seguía en su lugar, por si descubría que nada la había mordido, que no se quemaría en la luz... que los intrusos no sabían tan rico.

Un sonido la sacó de sus cavilaciones. Estaba cerca,lo suficientemente cerca. En una noche normal no le importaría escucharlo, pero desde que había dejado ir a los incursionistas había un dolor incesante en su estómago que nada tenía que ver con su herida mortal.
Al instante sus fosas nasales se llenaron de su olor. Su maldito olor. Estaba conformado principalmente de alcohol, pero había algo mucho más estimulante mezclado.

−Mierda −se le escapó. Rara vez hablaba, pues no había nada a lo que hablarle, así que su voz se le antojó extranjera.

...

Ben trastabillaba por las escaleras sucias y abandonadas de la estación C. Había ido a parar allí tras una pelea en el bar, lamentablemente no podía decir que aquello fuera poco habitual. Tampoco era extraño que terminara en un lugar lejano, abandonado y oscuro y que al despertar no supiera cómo había llegado allí. Se podría decir que a esa altura Ben estaba acostumbrado a no entender nada de lo que le pasaba.

No recordaba por qué había iniciado la pelea ni contra quién había peleado. Solo tenía la vaga idea de que no había ganado. En parte porque estaba internándose en un agujero oscuro, en lugar de seguir bebiendo; en parte porque su ojo le dolía y podía sentir un largo río de líquido que salía de su nariz.

Iba a tener mucho que explicar en la mañana cuando llegara al trabajo. Tristemente, tampoco podía decir que fuera algo extraño encontrarse a las altas de la madrugada pergeñando excusas.

Logró llegar al final de alguna de las escaleras, era mucho saber cuáles, y se sentó para intentar examinar los daños y dejar que su cabeza se asentara y dejara de girar.

Dio un largo respiro antes de atinar a sacar un pañuelo de su bolsillo. Siempre llevaba un pañuelo de tela, gusto adquirido gracias a su abuelo, que le enseñó también lo que era un bar. Se apretó la nariz con fuerza y cerró los ojos para poder concentrarse en alguna idea sin que el mundo se empeñara en moverse. Fue entonces cuando lo sintió, frío, un frío que nada tenía que hacer en aquella noche de julio en Montreal.

Alzó la mirada, pero no vio nada. Su cuerpo, sin embargo, le indicaba que algo estaba allí, que algo lo miraba. Que algo lo cazaba. 

Se levantó alterado y trató de correr escaleras arriba. No sabía lo que estaba allí, la lógica indicaba que no podía ser nada, pero la lógica y él jamás se habían llevado bien. Y hacía frío, mucho frío.

Subió un par de escalones pero se tropezó y cayó al suelo, con tal habilidad que se golpeó la cabeza. Estaba acelerado, desesperado, pero su cuerpo le permitió levantarse otra vez y volver a correr.

No llegó lejos. Unas manos heladas le rodearon los hombros y en un parpadeo sintió algo punzante en la yugular. Y luego ya no sintió nada.


Basado en el video: Top 3 Scariest Canadian Urban Leyends of All Time! de Kaylena Orr

lunes, 28 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro #4

¡Buenas a todos! ¿Cómo han estado? Hoy toca otra vez un Te recomiendo un libro, el cuarto en la serie y el sexto libro recomendado. Esta vez le toca a un libro ameno, muy fácil de leer y muy atrapante de un escritor nacional: Luces de Neón. Antes de empezar la recomendación tengo que detenerme a agradecer al #Clubdelectura.uy y al Museo Zorrilla por la oportunidad de conocer al escritor como parte del ciclo Hablan los Autores. También tengo que agradecer específicamente a Stephanie de Al filo de las hojas por prestarme el libro en cuestión, ¡mil gracias!


Autor: Rodolfo Santullo (1979, México DF, México)
Fecha de publicación: 2016
Páginas: 144
Sinopsis: En una noche en la playa, el argentino Pablo Gorland 
devenido en empresario que intenta reconstruir un viejo hotel casino en Atlántidarecibe una brutal golpiza que lo deja al borde de la muerte.
Su hermana, Irene, contrata al ¿investigador?, ¿sicario?, Harrison Rey para encontrar a los culpables. Pero las razones de esta historia bien pueden encontrarse treinta años atrás, en un robo pergeñado a la salida mismo de la Dictadura.
Santullo trae de regreso al inescrupuloso Harrison Rey para desentrañar una trama de traiciones, asaltos frustrados, venganzas, codicia y sueños rotos donde, por supuesto, los límites entre el bien y el mal son imperceptibles.


Leí este libro gracias al #Clubdelectura.uy, pues sabía que íbamos a tener la charla con el autor el 29 de junio. Fue Stephanie quien me proporcionó la copia, con la idea de conocer un poco más al autor antes de formar parte del encuentro. Como ya he mencionado otras veces en el blog, estos últimos años, especialmente este último, he estado sufriendo de trastornos del sueño, ansiedad y depresión, lo que lamentablemente me ha dejado exhausta y sin energías, también me resulta muy difícil concentrarme en una lectura, por lo que he leído muy poco y si me voy a sentar a leer prefiero saber de antemano si el libro tiene cualidades que me pueden gustar o no, para hacer más amena la lectura. En este caso sabía muy poco, salvo que era novela negra, o al menos una novela que toca temas compartidos con la novela negra, y que era un libro corto y tenía muy pocos días para leerlo. ¡Sin presiones!

Stephanie me había comentado que era sencillo de leer, y sabiendo que era corto, decidí hacer el esfuerzo, sin dudas valió la pena. Si bien a mí me tomó un par de sentadas, estoy segura que este es un libro para leer de una en un período muy corto de tiempo. La historia es atrapante desde el principio, con personajes que crean  inmersión y una doble perspectiva pasado-presente que no crea favoritos (no sucede lo que a veces pasa en libros con doble perspectiva que hace desear terminar una parte para leer prontamente la otra que uno cree que es mejor).

Es muy difícil hablar de un libro que basa su trama en el misterio sin crear spoilers, así que voy a evitarlo lo más posible. Pero sí puedo decir que la trama del libro te empuja a consumir la siguiente página para conocer un poco más de todo el asunto. Sin ser una apología de los criminales sí crea una imagen humana y realista de ellos, dándoles es tan pocas páginas la posibilidad de ser detestados, temidos y comprendidos.

Personalmente creo que es una historia redonda, que te da una mirada fresca del género, sin convertirse en una historia necesariamente oscura (aunque tenga elementos de lo más espeluznantes). La prosa es absolutamente impecable, sin duda hija de uno de los mejores escritores nacionales que tenemos en este momento. Les invito a leerlo, especialmente si están en un bloqueo lector, pues se consume con facilidad.

Este libro se puede encontrar con facilidad en las librerías, y si no lo encuentran, ¡recuerden que preguntarle a su librero no es un pecado!



sábado, 26 de agosto de 2017

IIAAV #2


Dulces sueños


Lo había estado observando desde hacía meses. Sabía que no debería haberse acercado. Aquella casa era la peor opción que podría haber tomado, demasiado riesgoso, demasiado obvio. Pero no podía evitarlo, había una fuerza más poderosa que lo seguía llevando al mismo lugar cada noche, al punto de que si no la obedecía se volvía doloroso.

Quizás estaba engañándose a sí mismo. Demonios, ¡por supuesto que estaba engañándose a sí mismo! Pero después de trescientos años de existencia, seguía siendo igual de débil ante las explosiones emocionales.

Su primera incursión en la casa hacía dos semanas había sido un completo desastre. Había intentado usar las alas con las que había nacido, pero el remedio había sido peor que la enfermedad, si hubiera entrado caminando, por la entrada principal, mientras la familia cenaba en el comedor, no habría sido tan terrible como lo que efectivamente había ocurrido. La extensión de sus alas —unido al largo de sus dedos— era demasiado para la cocina donde se encontraba la puerta trasera, y había terminado tirando platos, vasos y potes de harina y azúcar. El piso era un desastre y al cerrar sus alas para tratar de evaluar los daños había terminado por pisar el destrozo y dejar marcas de sus enormes pies y uñas —solo un par, pero eran suficientes—. Se retiró al instante, justo cuando la esposa llegaba por la puerta del garaje con el bolso del trabajo en una mano y el bebé atado en un canguro. Sí, la familia tenía un bebé, ¡estaba siendo un completo idiota! Lo sabía bien.

Se retiró al abrigo de la tarde, cuando ya el sol no podía dañarlo y dedicó el resto de la noche a la caza, olvidando —o mejor dicho, tratando de ignorar— la escena de espanto que había dejado en los suburbios. Su color grisáceo solía ayudarlo a camuflarse en la naturaleza —y solía volar demasiado alto como para que pudieran reconocerlo como un peligro—, pero de todas formas acercarse demasiado a las ciudades era ridículo, completamente estúpido. Pero allí estaba él.

La razón por la que se había obsesionado con esa casa en particular era aún más ridícula. Tenía suerte de no haber encontrado a ninguno más de su especie en el área, en el mejor de los casos se habría convertido en el hazmerreír eterno de la otra criatura, en el peor de los casos, su camarada habría tomado el asunto en sus manos y habría eliminado la posible amenaza. Después de todo, sus sentimientos convertían al sujeto de sus deseos en una peligro para su especie. Nadie quería ser ese tipo, y si ese tipo no podía evitar encapricharse con la comida, normalmente los demás se hacían cargo de que terminara en donde debía terminar —adentro de uno de ellos—.

No podía evitarlo. Había volcado por completo su forma de pensar —normalmente enfocada en urgencias alimentarias— y lo había convertido en un chiquillo asustado, persiguiendo entre las sombras, acobardado, esperando que el otro se moviera primero.

Por supuesto aquello era enfermizo. Había comido a humanos que se comportaran de esa forma antes. Era completamente capaz de darse cuenta de que sus actitudes no tenían sentido para alguien de su especie y serían espeluznantes en caso de que fuera un humano.

Pero es que aquel hombre… Aquel hombre le hacía latir el corazón.

Sí… el marido. El hombre perfectamente feliz y casado, al que había escuchado quejarse innumerables veces de las teorías ridículas de su mujer que estaba asustada por los eventos sucedidos. Después de todo no solo había destruido la cocina, sino que también se había colado por las noches a la casa para verlo pasar del cuarto al baño y luego al cuarto del bebé, completamente a oscuras en su ropa interior — horroroso realmente, eso lo sabía, pero no podía evitarlo—; de vez en cuando la mujer también se aparecía y lograba captar alguna parte de él, lo cual le hacía correr espantada de regreso a la habitación. La teoría más fuerte de la mujer es que había un demonio en la casa. No estaba tan equivocada, algunos incluso dirían que estaba completamente en lo cierto. Pero el hecho era que él no estaba allí para robarle a su primogénito —la pequeña criatura no podía importarle menos, aunque había pasado un par de veces por su cuarto y notó que el bebé sabía perfectamente que allí estaba… y no le provocaba terror—, sino a su marido. Tal vez. En realidad no lo sabía. No podía saberlo. ¿Qué iba a hacer un vampiro como él —alado y de aspecto animal— con un humano? Además que comérselo, claro. Nada de aquello tenía sentido, pero él seguía apareciéndose.

A veces tenía que retirarse temprano; un paso en falso podría significar despertar al bebé o al perro —otra criatura molesta, que no paraba de ladrarle cuando lo percibía—; pero aquella noche llegó hasta la puerta de la habitación cuando todo el mundo ya dormía profundamente.

Nunca había llegado tan cerca. Se preguntó si debía entrar, si acaso debía aprovechar aquella oportunidad única y acercarse lo más que pudiera a aquel hombre. Era tan extraño, se sentía nervioso, sus instintos ni siquiera se enfocaban en la sangre, era como si ya no importara. Una habitación llena con casi doce litros de sangre —si contaba al perro— y lo único que le interesaba era tocar la mejilla de aquel hombre, solo un poco, solo para ver cómo se sentía. Podía hacerlo muy rápido, tendría cuidado de no tocarlo con sus garras, no quería lastimarlo.

Había colocado su enorme mano en el marco de la puerta, sus ojos amarillos apenas asomados, espiando, tratando de generar coraje para dar un paso hacia adentro… Y entonces ocurrió. Escuchó la respiración del hombre volverse controlada al tiempo que el perro abría los ojos y lo enfrentaba directamente.

¡Demonios! ¿Demonios? ¿Tenía sentido insultarse a sí mismo?

El animal saltó de la cama y comenzó a ladrar con fuerza. Sabía que no habría vuelta atrás. El hombre abrió los ojos bien grandes al notar sus largos dedos y, por alguna razón que todavía no sabía explicar, salió saltando de la cama en dirección hacia él.

¿Lo estaba persiguiendo? ¿De verdad? Nunca entendería a aquellos humanos que corrían hacia el peligro, en lugar de huir de él. Pero ahora no tenía escapatoria, debía desaparecer. Salió disparado por el pasillo y giró a la izquierda, hacia una habitación a oscuras.

El hombre y el perro lo siguieron de cerca, seguramente estaban corriendo al máximo de sus posibilidades, pero para él fue como una carrera en cámara lenta. El hombre prendió la luz de la habitación. No había ventanas allí. Era un baño de invitados, si hubiera estado prestando atención —como lo habría hecho si en lugar de encapricharse con un humano lo estuviera cazando— hubiera sabido que no tenía que meterse allí. Pero no había estado prestando atención y como resultado estaba acorralado.

El hombre en la puerta, sin embargo, parecía completamente desorientado. Su pelo ondulado, despeinado por estar recién levantado, y sus ojeras permanentes —desventajas de tener una cría de seis meses— le dieron una apariencia bastante bobalicona mientras trataba de comprender por qué no veía nada. El perro, por otro lado, ladraba decidido hacia la esquina. Hacia su esquina. Allí donde se había metido, arrollado, con sus alas abrazándolo y los pies pegados al techo.

Entendió entonces. Él había querido desaparecer, eso le dio la habilidad que, durante toda aquella temporada, había olvidado que tenía… volverse invisible, o mejor dicho, volverse invisible a ciertos espectros de luz.

Era bastante estúpido que no lo recordara, pero, después de todo, toda aquella situación era ridícula. El hombre se cansó eventualmente y él lo vio desaparecer por el pasillo en sus calzoncillos azules.

No pudo salir de la casa hasta la noche siguiente. Los humanos lo habían olvidado. Pero el perro siguió allí hasta que lo sacaron a pasear al atardecer.


Se alejaría de los suburbios por un tiempo. Corazón latiente o no, debía trazar un mejor plan antes de hacer la siguiente tontería.


Basado en: no lo recuerdo (link pendiente), probablemente por Be. Busta.

jueves, 24 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro: especial nostalgia #6

¡Feliz día de la nostalgia! ¿O debería ser triste día de la nostalgia? Como sea, hoy celebraremos con una entrada de Te recomiendo un libro: especial nostalgia muy muy especial. El día de hoy les presentaré al que fue mi primer libro favorito y un libro que me acompañó durante años en el camino de la lectura. Se trata de El fantasma del palacio.


Autora: Mira Lobe (1913 - 1995)
Título original: Das Schlossgespenst
Primera edición: 1976
Primera edición en español: 1983, El Barco de Vapor. (Mi edición es la octava 1988).
Edad recomendada: A partir de 6 años.
Edad a la que lo leí: 4 o 5 años.
Sinopsis: Un solitario fantasma de palacio pone un anuncio: «Habitante de palacio se busca urgentemente». El pintor Balduíno, su Princesa y Wuff se van a vivir con él. Los cuatro viven numerosas aventuras antes de hacerse amigos.




 Este libro es extra especial para mí. De él solo conozco una copia, la mía, que vino a caer en mis manos como herencia de mi prima Nía cuando yo era muy chiquita. De inmediato se convirtió en mi libro favorito. Quizás porque, a pesar de mi temprana edad, ya quedaba claro que la fantasía sería mi camino. Quizás porque en la soledad del fantasma podía identificar mi propia soledad y la llegada de Balduíno y sus mascotas presentaba una esperanza para mí también.

No puedo explicar de forma racional como un cuento tan corto y lleno de ilustraciones todavía tiene a mi corazón de su lado. Es uno de esos tesoros de la infancia que todos tenemos y que defendemos con uñas y dientes. Esta historia significaba mucho para mí en su momento, porque me permitía sentirme acompañada, porque me dejaba dar rienda suelta a la imaginación y creer que la magia existía. Es una historia especial, porque trata con uno de los amores que considero más importantes en la vida: la amistad, y lidia con un tema que todos tarde o temprano sufrimos: la soledad. Este libro fue mi compañero, mi luz, mi pedacito te magia y no puedo sacarlo de mi lista de favoritos.

Siempre tendrá un lugar en mi corazón por ser el primero de mis libros favoritos, un libro que leí al punto de dejar en condiciones tales que no deseo tocarlo más para no destruir su historia. Algún día me gustaría comprarme otra copia (sé que se ha hecho una edición más nueva, pero jamás llegó a Uruguay) para continuar leyendo y compartirlo con mis sobrinos y mis hijos.


¡Gracias por acompañarme en esta semana de reseñas nostalgiosas! Mañana sale una extra, para todos los que estén libres el día de la independencia (lamentablemente tuve que cancelarla). Espero que tengan una hermosa noche de la nostalgia y no se olviden nunca de aquel niño que fueron.

Edit: Gracias a Fernando por proponer en los comentarios que cada uno coloque a su pequeño tesoro literario. Un libro tan importante y que los marcó tanto durante la infancia, que sin importar qué siempre estará abrigado en sus corazones. ¡Espero sus respuestas!

miércoles, 23 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro: especial nostalgia #5

Ya casi es el día de la nostalgia y por lo tanto hoy vamos a festejar con un libro muy especial que llegó a mi vida cuando estaba en mis primeros años de la escuela. Se trata de mi libro favorito de Roy Berocay: Pateando Lunas.

Autor: Roy Berocay (1955, Montevideo, Uruguay), Roy Berocay en Facebook.
Primera edición: 1996, Alfaguara Infantil. (Mi edición actual es la séptima del 2002).
Páginas: 166
Edad sugerida: A partir de 10 años.
Edad a la que lo leí: 6 o 7 años.
Sinopsis: Dado que no existe una oficial, voy a tener que crear la mía propia: Maite es una niña de nueve años, algo bajita y flaca pero con unas piernas muy fuerte, y, además, Maite ama jugar al fútbol. Sin embargo, su familia y las personas que la rodean no creen que sea una actividad apropiada para una niña. Una historia dulce y divertida que demuestra que una sola niña pequeña puede romper esteriotipos a pelotazos.


Como dije más arriba, este libro llegó a mí de una forma inusual (inusual para mí, al menos, dado que la mayoría de mis libros favoritos me entraron por los ojos primero), y fue durante una clase en segundo de escuela en la que, por una razón u otra, mi maestra tuvo que faltar. Ese día tuvimos a una de las coordinadoras del colegio y nos leyó varios cuentos, entre ellos: Pateando Lunas. Fue un libro que amé desde el principio y que luego de ese momento retiré varias veces de la biblioteca escolar para leerlo.

Recién a los dieciséis años me hice con mi propia copia y volví a leerlo y a amarlo. Es una historia que quizás, por suerte, se está volviendo un poco obsoleta, ya que trata los roles de género impuestos (que claramente siguen existiendo) a través de una sociedad que no ve bien que una niña juegue al fútbol (eso por suerte se está perdiendo, aunque siga habiendo mucho trabajo para hacer).

En su momento me llegó al alma porque mis actitudes nunca fueron demasiado femeninas (acorde a quién sabe quién que creía que ser femenina era tal cosa) y este libro me permitió sentirme yo misma, una niña igual que las otras niñas, pero que además le gustan otras cosas que algunos dicen que son de niños pero que, después de todo, la gente está equivocada al respecto.

Para algunas personas sigue sonando tonto que deba haber representación en la literatura, pero lo cierto es que libros como este me permitieron aceptarme como era cuando muchas voces adultas (a quien los niños toman como voces máximas) me decían que tal cosa que hacía era de niño. Sentir que uno solo es quien es (sin el extremo, mucho menos representado, de ser transgénero) pero los demás no te acepten o crean que actúas como algo que tú no crees que eres, es algo extremadamente abrumador para un niño. Es ya suficientemente difícil crecer sin la necesidad de voces externas diciéndote que está mal ser quien eres (cuando no le haces daño a nadie y, al contrario, aportas a tu comunidad), y los libros como este ayudan a que uno sea capaz de anestesiar esos comentarios y, con un poco de suerte, también ayudan a la sociedad a razonar y progresar.

Yo creo que nuestra sociedad ha avanzado mucho desde que leí este libro, desde que fuera extremadamente necesario, pero aún creo que debería leerse, especialmente teniendo muy en cuenta que cuando fue escrito estas actitudes eran mayoritarias y muchas niñas (y niños, por otros gustos) sufrieron por eso.

Es una historia muy dulce, divertida y abierta de mente, que nos recuerda que los niños son niños y que eso no significa más nada que hacer picardías, cometer errores y andar con las rodillas raspadas.

martes, 22 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro: especial nostalgia #4

Y seguimos con nuestra semana de recomendaciones nostagiosas. Ayer le tocó a uno de los libros que me marcó más como escritora, hoy le toca a el libro que marcó mi vida como lectora y que me introdujo al mundo de lo fantástico para siempre y de forma incurable. Se trata de Harry Potter, toda la saga, aunque colocaré a Harry Potter y la piedra filosofal (1998) como recomendación, ya que es el que abre la saga.

Autora: J. K. Rowling (Joanne Kathleen Rowling, 1965, Yate, Reino Unido), @jk_rowling en Twitter.
Título original: Harry Potter and the Philosopher Stone (1997).
Otros títulos de la saga: Harry Potter y la cámara secreta, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry Potter y el príncipe mestizo y Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.
Sinopsis del primer libro: Harry Potter se ha quedado huérfano y vive en casa de sus abominables tíos y del insoportable primo Dudley. Harry se siente muy triste y solo, hasta que un buen día recibe una carta que cambiará su vida para siempre. En ella le comunican que ha sido aceptado como alumno en el colegio interno Hogwarts de magia y hechicería. A partir de ese momento, la suerte de Harry da un vuelco espectacular. En esa escuela tan especial aprenderá encantamientos, trucos fabulosos y tácticas de defensa contra las malas artes. Se convertirá en el campeón escolar de quidditch, especie de fútbol aéreo que se juega montado sobre escobas, y se hará un puñado de buenos amigos... aunque también algunos temibles enemigos. Pero sobre todo, conocerá los secretos que le permitirán cumplir con su destino. Pues, aunque no lo parezca a primera vista, Harry no es un chico común y corriente. ¡Es un verdadero mago!


Colocar a Harry Potter en una lista de favoritos nostálgicos casi raya en el cliché, sin embargo, todos los que realmente crecimos con Harry sabemos que es imposible quitarlo de nuestras listas. Sin importar cómo nuestra experiencia lectora continuó evolucionando, Harry seguirá siendo una parte fundamental de nuestro amor por la lectura.

Para mí, este mundo fue un refugio en el cual guarecerme cuando me sentía sola, cuando sentía que faltaba algo en mi vida. Fue un lugar seguro al cual siempre volver. Jamás había sentido el apego que sentí con la saga de Harry mientras seguíamos esperando que salieran lo siguientes libros y tampoco lo volví a sentir luego de eso.

Los que crecimos con los libros sabemos que hay algo completamente irreemplazable en esa experiencia que vivimos. En las esperas que tuvimos que sufrir, en las comunidades que se formaron al rededor de eso, a las cuales le deben tanto las comunidades modernas. Fue una experiencia mundial e histórica que merece ser tratada con más cuidado y estudio del que se le da hoy en día, pues afectó a una generación.

No fue mi caso el de empezar a leer con esta saga, pero sí fue con Harry que descubrí el maravilloso mundo de la magia con pienso, de la magia con un sistema detrás, de la magia creíble. Aquel mundo, al cual entré por primera vez con la primera película a los 9 años, me atrapó por completo y no me dejó ir más. Sin dudas me gané, de forma irremediable ya, el puesto de la rara de la clase, pero Harry me dejaba tan en calma que me daba lo mismo si los demás creían que era rara, valía la pena ser rara si a cambio podía tener tanta paz, esperanza y fuerza para seguir mis sueños.

Los libros de Harry Potter marcaron el final de mi infancia y toda mi adolescencia, puedo decir, sin miedo a equivocarme, que me dieron las fuerzas que necesitaba para sobrellevar las vicisitudes de esa época de mi vida. Por eso cuando salió el último libro de cierta forma sentí que algo se quedaba en él y que algo de mí ya no me pertenecía y cuando la década de historias de Harry Potter cerró con la última película (con 19 años, 10 años después de ver la primera), sentí que una parte de mí quedaba en esa sala de cine. De cierta forma sentí que ese fue el momento en que me despedía de mi adolescencia, que ese final marcaba otro final.

Por eso puedo decir que Harry Potter marcó en gran parte quien soy ahora. No puedo más que recomendar la saga, aunque, como con todos los libros que se vuelven sumamente importantes para mí, yo entiendo a aquellos que no los leen, pero desearía con todo mi corazón que pudieran experimentar una cuarta parte de lo que yo viví con ellos. Siete libros que hubo que esperar, siete libros que no duraron más que un par de horas luego de tenerlos en mis manos, siete libros que me hicieron declarar con orgullo que era lectora y que me encantaba leer libros largos.

¿Por qué leerlos ahora? Porque son libros llenos de magia, aventuras, misterios y fantasía; pero fundamentalmente, porque las historias están plagadas de amor: amistad, hermandad, amor maternal y paternal y una plétora más de amores que solemos olvidar día a día, pero que encontramos casi sin querer en cada página de estos libros.

Esa es la razón fundamental por la que todos los Pottéricos claman que estos libros son su hogar, porque en los hogares uno se siente querido, y en Hogwarts, aún si uno es una pequeña niña uruguaya a miles de kilómetros de las Islas Británicas, uno siente que puede ser uno mismo. Y eso... eso es impagable.





Le dedico esta entrada a una de mis Gryffindors favoritas: Sofía Aquerre de Erial, que está cumpliendo años hoy.

También le dedico la entrada al #Clubdelectura.uy por convertirse en mi Hogwarts de la vida real (y a Joanna en específico, pues sé que este mundo es sumamente especial para ella).

lunes, 21 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro: especial nostalgia #3

Buenas a todos, hoy vengo con un libro que quizás no pueda ser considerado para niños, es más, estoy segura de eso, pero yo lo leí con once años y es el libro que más me ha marcado como escritora, llevándome a escribir mi primera novela con doce años. Se trata de El Señor de los Anillos (la saga entera, pues la leí en una sola semana).

Las hermosas ediciones en las que descubrí esta historia, pertenecientes a mi padre, gracias a quién entré en este mundo, ¡gracias papá!

Autor: J. R. R. Tolkien (John Ronald Reuel Tolkien, 1892, Bloemfontein, hoy Sudáfrica - 1973, Bournemouth, Reino Unido)
Libros: El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey.
Título original: The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, The Two Towers, The Return of the King.
Primera publicación: 1954, George Allen & Unwin.
Primera publicación en español: 1977, Ediciones Minotauro (también la fecha de mi edición).
Edad a la que los leí: 11 años.
Sinopsis del primer libro: En la adormecida e idílica Comarca, un joven hobbit recibe un encargo: custodiar el Anillo Único y emprender el viaje para su destrucción en las Grietas del Destino. Acompañado por magos, hombres, elfos y enanos, atravesará la Tierra Media y se internará en las sombras de Mordor, perseguido siempre por las huestes de Sauron, el Señor Oscuro, dispuesto a recuperar su creación para establecer el dominio definitivo del Mal.

Llegué a este maravilloso y casi infinito mundo, creado por el genio de Tolkien, gracias a varias cosas. En primer lugar, mi padre, otro gran lector (como también lo es mi madre) quien creo que siempre tuvo el plan malvado de introducirme en la Tierra Media (¡misión cumplida!). En segundo lugar, las peripecias de la pre-adolescencia, altos de imaginación y bajos en sociabilidad. En tercer lugar, las vacaciones de verano, creo que debo agradecerles también, pues fue gracias al verano que me sentí lo suficientemente confiada como para tirarme a la difícil aventura de leer un libro tan apreciado y tan importante para la literatura en general y para la épica fantástica en específico, aventura que muchas veces detiene a lectores mucho mayores y más avanzados de lo que yo era en aquella época. En último lugar, debo agradecer a Peter Jackson, después de todo él creó la última causa que hizo que yo leyera el libro.
Verán, fue en ese verano, mientras disfrutaba de mis vacaciones, que me encontraba haciendo zapping en el hall de mi casa cuando de pronto apareció una escena maravillosa: había un enorme monstruo de sombras y fuego que perseguía a nueve personas a través de una enorme montaña y hasta el puente que los llevaría a la salida. La escena del Balrog se desenvolvió ante mí y no pude despegar los ojos de la televisión hasta que terminó la película. Cuando mi padre regresó del trabajo le conté emocionada lo que acababa de ver y él reconoció al que es uno de sus libros favoritos de inmediato. Así fue que llegué a leerlo al fin, y estoy muy agradecida por ello.

Este libro no solo marcó un antes y un después en mis gustos literarios, sino también un antes y un después en mi carrera como escritora. A los once años no estaba segura de que ser escritor fuera algo real del todo y aún no me decidía a escribir historias de forma constante. Fue este libro el que marcó la dirección por completo hacia la escritura continua, que me impulsó a escribir mi primer cuento largo (una nouvel que nada tenía que ver con fantasía épica, llamada El precio de la inmortalidad; sorprendentemente no había ningún elfo, era la historia de una familia uruguaya cuyo padre, un científico, había descubierto una fórmula que haría a los humanos inmortales) y eventualmente mi primera novela (una historia de misterio y detectives que terminó deviniendo en una historia de fantasía épica de cuatro libros, con casi trece años de trabajo encima, no me pregunten cómo sucedió eso... yo culpo a los duendes).

Entienden ahora que el valor que este libro tiene para mí es irreemplazable. Es el libro que marcó el comienzo de quien soy ahora y me dio la valentía que necesitaba para enfrentar muchas cosas, principalmente mi carrera como escritora.

Reconozco que tiene dificultades de lectura, principalmente la tendencia de Tolkien a explicarte de dónde viene el viento, qué clase de insectos habitan la zona y si el sol saldrá por el este como siempre o si se le ocurre salir por el norte (está bien, está bien, eso último es una broma). También podemos hablar por horas sobre la falta de personajes mujeres y por qué tienen el lugar que tienen en la narrativa Tolkiendili (creo que una respuesta corta sería, ¡el hombre nació en 1892!). Pero creo que es importante no perder de vista la razón clave por la que este es un clásico de la literatura fantástica: es el primero en su clase. No es la primera historia épica, ni la primera historia épica con fantasía (esto deberíamos dárselo a las historias antiguas, como las Eddas, aunque deberíamos tener en cuenta que para quienes las contaban estas fantasías no eran tales, los dioses eran reales y también la magia y los elfos), pero es la primera novela de su tipo en la literatura moderna y todos quienes vinieron después, ya sea adhiriéndose al estilo o rechazándolo por completo, lo hacen gracias a que El Señor de los Anillos estuvo allí primero.

Así que si eres un aficionado a la fantasía, especialmente si la épica es tu estilo, o si eres un adicto a la lectura y deseas conocer los primeros libros en cada clase de literatura, les recomiendo y encomiendo a leer esta saga. Asimismo, si son escritores, hay más de una cosa que aprender de Tolkien, especialmente relacionado al worldbuilding o creación de mundos, así también como la incorporación de la lingüística (a través de diferentes culturas con distintas lenguas) y la conciencia histórica en tus historias.

Queda hecha entonces la invitación nostalgiosa del lunes, ¡nos leemos mañana!

domingo, 20 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro: especial nostalgia #2

¡Feliz día del niño para todos los niños! Para los que todavía son chicos y para todos los que guardamos al niño que fuimos por el resto de nuestras vidas. Dado que hoy es un día de festejo muy especial para los más chiquitos de casa, vengo a recomendar un libro que es ideal para los niños que casi casi son adolescentes: Los Cazaventura y el camino perdido de los Andes el primero de la saga de Los Cazaventura.

Autora: Helen Velando (1961, Montevideo, Uruguay) en Facebook: Helen Velando.
Primera Edición: 2003, Alfaguara Infantil.
Edad recomendada: A partir de 10 años.
Edad en que lo leí: 11 o 12 años.
Páginas: 372
Sinopsis: Un paquete misterioso es dejado en la puerta de los Cazaventura y, a partir de ese momento, comienzan a vivir una historia que los llevará desde la apacible Villa Serrana hasta la imponente y fascinante Cordillera de los Andes.
Isabel y Rolando, Martín, Julieta y el tío Benjamín recorrerán varios países; conocerán distintas realidades geográficas y culturales que permanecen como si el tiempo no hubiera transcurrido; a cada paso, su ingenio y entereza serán puestos a prueba, y experimentarán la maravilla de adentrarse en un mundo en el cual se aúnan la historia y la leyenda, la realidad y la magia.



Conocí este libro de la forma que se solían conocer los libros en aquella época, especialmente para una persona tímida e introvertida como yo (a quien incluso preguntar por un libro le causaba [cofcofcausacofcof] ansiedad y extrema vergüenza), a través de ir a una librería y mirar título por título hasta que algo te llamara la atención y convencieras a tus padres de que por favor te lo compraran. Tengo el vago recuerdo de que fue en un Mosca en el Montevideo Shopping y que mis padres me habían dado permiso para elegir un libro. En aquella época ya había leído los primero cuatro libros de Harry Potter y probablemente también El Señor de los Anillos, por lo que estaba muy orgullosa de mi recientemente adquirida habilidad de leer libros enormes y Helen Velando salió al ataque con un libro poderoso: era grande y era de una autora uruguaya.

Recuerdo haberlo leído en un par de noches. Me gustaba mucho leer de noche, me sigue gustando, pero en aquel entonces era un placer maravilloso, casi una picardía. Fue un libro que me maravilló, que me permitió vivir aventuras cerca y lejos de casa, con personajes que claramente eran parecidos a gente que veía todos los días y a la vez llenos de la magia infantil que uno no quiere perder nunca. Helen Velando es realmente una genia en lo que se refiere a creación de ambientes, te sentías estar en cada uno de los pueblos y ciudades de los que escribía; podías sentir el viento de la carretera, el olor de los campos y montañas, lo intrincado de los ríos de agua y de gente. Me resultó una prosa maravillosa y cuando pensé en escribir sobre libros nostalgiosos de inmediato pensé en Los Cazaventura. Me debo leer los últimos dos libros de la saga y El diario olvidado de un Cazaventura, y y es algo que planeo hacer pronto.

Si necesitan un poco de aventura (o mucha aventura a decir verdad), de la mano de una autora nacional excelente, con personajes cotidianos uruguayos que recorren toda América Latina, no se pierdan la saga de Los Cazaventura. No van a arrepentirse, son libros atrapantes, de los cuales además se puede aprender muchísimo, tanto en conocimiento general, como lector e incluso como escritor (considero a estos libros grandes maestros de la narración, especialmente para literatura juvenil pre-adolescente).

Tampoco hay que olvidar que esta saga hace un hincapié maravilloso en la importancia de la familia y los vínculos familiares: madre-hija, hermana-hermano, hijo-padre, padre-hija, madre-hijo, tío-sobrinos; y esto no es un detalle menor, ya que muchas veces en la literatura (especialmente la juvenil) se tiende a hacer énfasis en el personaje principal adolescente, olvidando por completo los vínculos familiares (muchas veces creando protagonistas con múltiples vínculos rotos, que solo se relacionan con amistades o amores [y estos a su vez muchas veces también son vínculos rotos, o en pedacitos]). Este libro demuestra que es perfectamente posible escribir literatura juvenil moderna desde un conjunto de personajes (muchos de ellos adultos) y que esto no afecta en lo más mínimo el disfrute del adolescente que lo lee.

Hoy, día del niño, los invito a todos a abrir sus mentes a otros tipos de literaturas juveniles. Los invito a viajar por Latinoamérica y a conocer a una familia un poco loca, pero bien nuestra; los invito con mucho orgullo a recibir a la familia Cazaventura en sus bibliotecas y en sus corazones.


sábado, 19 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro: especial nostalgia #1

¡Buenas a todos! Esta semana es diferente, mañana es el día del niño y dentro de una semana el 24 de agosto marcará no solo la víspera del 192 aniversario de la independencia de nuestro país, sino que también es lo que nosotros llamamos día de la nostalgia. Honrando estos tres días nacionales, decidí, con un empuje bastante grande de mi novio, a quién se lo agradezco infinitamente, hacer una semana de recomendaciones nostalgiosas; es decir, de recomendaciones de libros que marcaron mi infancia o adolescencia y que tuvieron o aún tienen una gran importacia para mí, por una variedad de razones.

En este episodio: Un cuento de papel de Susana Olaondo.


Autora: Susana Olaondo (1953, Montevideo, Uruguay)
Primera Edición: 1998, Alfaguara Infantil (también es mi edición).
Edad sugerida: A partir de 6 años.
Edad a la que lo leí: 6 o 7 años.
Sinopsis: Una vez existió una guerra entre los papeles y por largo tiempo desaparecieron del planeta causando graves problemas. Las respuestas al porqué están de vuelta en casa y cómo volvieron a ser amigos, las encontrarás en este cuento.


Mi primer encuentro con esta dulce y divertida historia fue hace ya casi veinte años. La razón por la que la recomiendo es porque jamás abandonó mi memoria. Siempre le tuve un cariño especial, y si bien no es la clase de historia de la que pueda hablar sin revelar toda la trama (al tratarse de un cuento), puedo asegurarles que es una excelente opción para regalar a los más pequeños de la casa mañana es su día o para regalarse a uno mismo y disfrutar unos minutos recordando al niño que uno fue. 
Susana Olaondo es sinónimo de calidad en literatura infantil, y quiero agradecerle por haber plagado mi infancia de divertidas inocencias, y en especial por Un cuento de papel, la historia que me enseñó que se puede escribir sobre cualquier cosa para niños, siempre y cuando se le dé el enfoque adecuado.

lunes, 14 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro #3

¡Buenas a todos! Hoy vuelvo con la tercera entrega de esta nueva sección que les traigo cada martes por medio en el blog. Esta vez le toca a un libro muy especial y diferente, dado que puedo decir que al menos por un tercio del mismo hubiera jurado que no me gustaba. Se trata de Anne, la de Tejados Verdes de Lucy M. Montgomery. Este libro llegó a mí gracias a Ana Claudia del blog El Refugio del Dragón de Tierra quien lo propuso como libro del mes de marzo en el #Clubdelectura.uy. Si quieren leer una reseña más precisa, no solo del libro sino también de la nueva serie de Netflix, les sugiero que se pasen por su blog (y ya de paso se queden y comenten).



Autora: Lucy M. Montgomery (1874 - 1942, Canadá)
Título: Ana, la de Tejas Verdes - Anna, la de Tejados Verdes - Anne, la de Tejados Verdes
Título original: Anne of Green Gables
Serie: Sí (al menos ocho libros)
Primera edición: L.C. Page & Co., 1908.
Edición que leí: Emecé, 2015.

Sinopsis: Anne, la de Tejados Verdes es un clásico de la literatura juvenil, leído por muchas generaciones. Su autora, así como Louise May Alcott con Mujercitas o Lewis Carroll con Alicia en el país de las maravillas, ha creado un universo teñido de lirismo y encanto en el que la infancia brilla como protagonista.Una huérfana pelirroja, pecosa y soñadora se halla internada en un hospicio. Dos hermanos solterones, Marilla y Matthew, deciden adoptarla y llevarla a su granja, Tejados Verdes. Al principio aparece una cadena de obstáculos y rivalidades que Anne, con su chispa, buena voluntad y carácter, que se volverá inconfundible a lo largo de la saga, sortea con inocencia y sensibilidad.
Con destreza literaria, Lucy M. Montgomery teje con fineza y humor la trama de la convivencia diaria en un pueblo al que la fantasía de una niña convierte en un universo encantado. En esta primera entrega, la imaginación alocada de Anne cambia para siempre la vida de los habitantes de una pequeña aldea situada en una remota región de Canadá.


Bueno, déjenme explicarme. ¿Qué quiero decir con que les recomiendo un libro que, durante un tercio, no disfruté? Es... complicado. Este primer libro de la serie canadiense clásica de Lucy Maud Montgomery tiene un tono muy agradable, una narración dulce y amable (y bastante veloz, lo cual me sorprendió), y personajes simpáticos, no sin cierta profundidad, pero de los que se muestran solo algunas facetas en un principio como solemos esperar de un libro infantil. Todo esto es positivo.

Lo negativo, o no, quizás no, pero la razón por la cual me costó muchísimo meterme en el libro fue, en realidad, la causa de su nombre... Anne. Anne es un personaje tremendamente insoportable. Habla de a páginas enteras y se va por las ramas con descripciones ridículas (y a nuestros ojos, arcaicas) de cosas a las que rara vez uno les presta atención o cree que son importantes. Este es el punto débil del libro, pero, también es su punto más fuerte. Verán, el libro es bien consciente de que Anne es insoportable, se lo dice Marilla, se lo escucha en la falta de respuesta a preguntas que jamás se había planteado por parte de Matthew, en las reacciones de sus compañeros y amigas, y la de todos los vecinos y extraños que Anne se encuentra.

Anne es un personaje que desestructura todo. Parece loca por momentos, pero si uno lee entre líneas se da cuenta de que nos encontramos ante una niña muy inteligente a la que la vida, por muchas razones, jamás le ha permitido ser quien es, pero aún así ella se esmera en serlo con esa fortaleza maravillosa y sumamente inocente que solo puede tener una niña. Por la pobreza de donde viene, por la falta de padres, por ser mujer, Anne nunca pudo desarrollar con libertad su imaginación desbordante y compartir sus opiniones (y Anne tiene opiniones de tooodo) con un oído dispuesto. El llegar a Tejados Verdes, aunque fuera en circunstancias poco propicias, le cambia la vida, le permite ser quien es, pero, más importante, le da una razón para vivir a su familia adoptiva y le permite a su comunidad expandir sus horizontes. Todo esto gracias a una niña que jamás cierra la boca y cuya imaginación suele jugarle malas pasadas.

Anne va creciendo en el libro y poco a poco empieza a hablar menos, a ser más precisa, a desarrollar su capacidad con madurez. Llegó un momento del libro en que no pude evitar sentirme apegada a Anne, apegada a la niñez que iba desapareciendo, recordando a la mía propia. Anne crece y de pronto te das cuenta de que tú también has crecido y de que entiendes a esa niña que no para de hablar, que hasta la extrañas.

Por eso no puedo dejar de recomendar este libro. Puede ser cuesta arriba el comienzo, pero eso no es más que el reflejo de la propia vida, que suele ser cuesta arriba hasta que te das cuenta que ya estás aquí, que estás jugando el juego y que, al final, los tropiezos valían la pena.



sábado, 12 de agosto de 2017

It's Always a Vampire (IIAAV #1)

El arrendador


Rara vez dejaba la planta alta. Era una decisión logística más que otra cosa. Desde que se hubiera hecho con aquella casa en Calgary, esta había pasado de mano en mano durante años, pero jamás se había vendido. Ese era solo parte de su plan, la otra parte entraba en juego cuando caía el sol y estaba bien despierto. Para encontrar su equivalente al café de las mañanas debía permanecer paciente y en las sombras, era solo cuestión de tiempo, pero no podía darse el lujo de pisar la planta baja, nadie iba a entrar si lo escuchaban moviéndose al lado de la puerta. Los humanos no era tan idiotas.

A veces era necesario que saliera a buscarlos. Incitarlos a ir. Atraerlos con una pizca de su buena predisposición. Engañarlos, básicamente, con la idea romántica de acercarse a la vieja estructura abandonada. Valía la pena, era la mejor forma de conseguir lo más dulce de la especie: sus jóvenes.

Había estado trabajando en ello durante semanas. Había un grupete de adolescentes un tanto trastornados en la secundaria más cercana. Amaba a los adolescentes trastornados, no tenía que crear grandes excusas para hacerse con ellos, básicamente aparecían de forma voluntaria y a veces ni siquiera debía hacerse pasar por algo que no era. Nada mejor que la comida haciendo todo el trabajo por uno.

Estaba a punto de salir a buscarlos para continuar su delicado trabajo de convencimiento cuando escuchó el sonido de dos motores desacelerándose en la entrada. No estaba esperando a nadie, pero tampoco iba a despreciar a un invitado.

Se quedó cerca de las escaleras, escuchando. Sintió prontamente dos pares de pies acercándose lentamente a la puerta. Había duda en la forma en que se estaban acercando. No podía culparlos, después de todo, él estaba allí, muy cerca de ellos y, a pesar de los implacables intentos que los humanos tenían para eliminar sus instintos, había cosas, como él, que no podían eliminarse fácilmente. Una de las personas se acercó primero, con un poco más de seguridad. Supo entonces de qué se trataba todo aquello... la casa había vuelto al mercado.

Se decepcionó un poco, iba a tener que seguir trabajando en los adolescentes, aquellos invitados inesperados no eran la clase de población con la que podía hacer lo que se le diera la gana. Pero no iba a dejar de ser divertido verlos reaccionar.

El agente inmobiliario dio un paso adentro mientras comenzaba su propio trabajo de engaño y convencimiento. Después de todo, solo a un loco se le ocurriría vender una casa en aquel estado de deterioro, o mejor dicho, solo a un loco se le ocurriría comprarla. El cliente apareció después con los ojos fijos en la completa oscuridad de la casa, casi de inmediato dudando de sí mismo... razonablemente.

Se movieron unos pasos más hacia el interior, probablemente reprochándose el uno al otro no haber llegado más temprano, cuando el sol todavía podía servirles de ayuda para guiarse, y sintiéndose bastante ridículos por no recordar que allí no había luz eléctrica. No había mucho que pudieran hacer allí, pronto esa idea llegaría a sus pequeños cerebros, pero él no podía dejar pasar la oportunidad para asegurarse que nunca, jamás, volvieran a aparecerse por ahí.

El cliente se había movido lentamente hacia la escalera. Aquel era el momento perfecto.

−¡Ya bajo! −dijo con la voz más amigable que pudo construir, no sonaba a él, y eso era algo bueno.

Se movió un poco para poder ver la reacción en sus caras. Valió la pena. El agente inmobiliario dio un paso hacia atrás, seguramente pensaba −en estado de shock− que todo lo que le habían dicho sus compañeros sobre la propiedad era cierto. Probablemente se maldecía por haber sido el confiado valiente que aceptara vender aquel lote de tierra que nadie más, tanto más viejos y experimentados que él, había logrado vender o simplemente habían rechazado de cuajo. El posible comprados parecía confundido, su cara demostraba un escepticismo temblequeante, rajado, que aún se forzaba por permanecer.

Él rio. Amaba la cara inerte, fuera de sí, que los humanos colocaban al enfrentar su presencia. La armonía profunda y antinatural de su risa fue razón suficiente para sacar a ambos hombres de la casa. No habían dado una sola vuelta a la planta baja y ya se retiraban a sus autos como comandados por una fuerza poderosa.

Tan solo por diversión, y al ver que ya las estrellas cubrían el cielo, se decidió a seguirlos. Agente y cliente se dedicaron una mirada rápida.

−Ya... ya no estoy interesado en la compra de la propiedad −tartamudeó buscando las llaves del auto.

−¿Por qué no? −escucharon a sus espaldas.

Si los humanos hubieran volteado en aquel instante lo habrían visto, sonriendo abiertamente, casi de forma amigable. Pero no voltearon, por supuesto que no. Los autos salieron despedidos a la ruta y desaparecieron en la distancia prontamente, como debía ser.

Él volvió a la casa antes de que dieran las nueve, acababa de ver la luna llena y debía preparar el lugar. Esa noche vendrían los encapuchados del barrio a hacer el ritual ridículo que repetían cada mes desde hacía casi un año y esta vez habría un accidente. El pensar en ello le aguó la boca. Sería una noche divertida.


Basado en el video: Top 3 Scariest Canadian Urban Leyends of All Time! de Kaylena Orr

Aniversarios y nuevas secciones

Buenas a todos, ¿cómo han estado? El miércoles pasado en mi entrada sobre desesperaciones escrituriles les comenté que iba a empezar una nueva sección literaria y en esta entrada quería hablar un poco sobre ella, ya que el primer episodio saldrá en unas horas y creo que es necesario hacer algunas explicaciones.

Pero antes que nada, me gustaría decir algunas palabras sobre la primera novela que publiqué: Vampyra. Este 5 de agosto se cumplieron los seis años desde que terminara de escribirla. Una historia uruguaya y con vampiros (bueno, una vampira), que mezcla algo que me gusta muchísimo escribir con algo que me cuesta muchísimo escribir y que, de algún modo, funcionó perfectamente para crear una historia. Quiero decir aquí, a ojos de todos, que no descansaré de luchar por esta historia, creo en ella, y sé que algún día no tan lejano lograré una publicación tradicional y cuidada. Y dado que este es el mes de su cumpleaños me pareció adecuado inaugurar aquí la primera sección literaria del blog: IIAAV.

La sección It's Always a Vampire (IIAAV) nació de días escuchando videos de YouTube sobre experiencias paranormales. De ellas siempre nacían preguntas y curiosidades sobre cómo podrían ser ciertas si tratara de pensarlas en el mundo real con lógica real, pero también surgían locas fantasías de cómo podrían ser ciertas desde la perspectiva de la criatura que las causa. Todo esto desencadenó tardes y noches bastante divertidas con el doble de historias de las que escuchaba, teniendo en cuenta las dos versiones que mi cerebro imaginaba por fuera de la original, y decidí a raíz de ello abrir una sección de cuentos en la que escribo algunas de estas experiencias paranormales desde el punto de vista de la criatura. ¿Por qué siempre es un vampiro, se preguntarán? Porque las mitologías vampírica son ricas en monstruos que llevan ese nombre único pero que tienen mil caras, mil causas y una sola cosa en común: querer alimentarse de los pobres e indefensos seres humanos.

Imagen para la sección, inspirada en mi pequeña Vampyra
Dado que los vampiros, cualquiera sea su forma, tienden a ser seres relativamente inteligentes, los elegí a ellos como eternos causantes de los males paranormales. ¿Por qué el título en inglés? Porque la mayoría de los youtubers que escucho tienen como lengua el inglés y es en ese idioma en el que se encuentran una mayor cantidad de historias que se reparten en todo el mundo.

Desde ya explico que esta no pretende ser una sección de cuentos de terror necesariamente, sino una sección de historias que nacieron a partir de historias... y que la más de la veces son bastante humorísticas.

Esta noche, cuando el reloj marque las 00:00 h (en Uruguay, -3:00 GMT) saldrá a la oscuridad la primera de ellas. ¿Están preparados?

miércoles, 9 de agosto de 2017

Pequeñas desesperaciones escrituriles y cómo superarlas

Hola a todos, ¿cómo han estado? Hoy comienza en el blog un mes de cambios y nuevas secciones, tenía otra entrada programada para el día de hoy, pero como no estaba convencida de lo que había escrito y se trataba de un tema serio, decidí cambiar el tema de escritura por otro que igualmente está muy relacionado con el futuro de este blog.

En este episodio de Pequeñas desesperaciones escrituriles y cómo superarlas (supongo que ahora tendrá que convertirse en una serie, dado que es imposible que hable de todas ellas en una sola entrada), hablaremos de uno de los mayores desafíos a los cuales un escritor debe enfrentar: ponerse a escribir. Está bien, no hay que tener dos dedos de frente para darse cuenta de que si un escritor no escribe es muy difícil que el escritor sea escritor, sin embargo, es un problema muy común para todos nosotros, desde los que recién comenzamos hasta los que tienen varios libros publicados en su haber.

Existen miles de razones por las cuales un escritor no escribe. Considero que la mayoría, si acaso no todas, están relacionadas con problemas exteriores a sus escritos y su voluntad de escribir. Sucede a veces que un escritor tiene muchísimas ideas y muchísimas ganas de escribir pero aún así no puede hacerlo.

En el día de hoy no voy a discutir las causas, sino que voy a ofrecer algunos posibles alivios para esta desesperación cotidiana en la vida del escritor. Primero van a ir algunos muy obvios, pero es que a veces los escritores nos colocamos obstáculos de forma inconsciente y es importante ser consciente de ellos e intentar destruirlos.

No pienses: el acto de pensar usualmente implica que el escritor insiste en perfeccionar y editar lo que está escribiendo mientras lo está escribiendo. Esto NO es sano. NO debe hacerse bajo ninguna circunstancia, pero definitivamente vas a hacerlo, así que sé consciente de ello y cuando empieces a editar: no pienses. Siempre sigue adelante, escribe y piensa en la oración que sigue, y escribe esa también. Ya tendrás tiempo para editar cuando tengas tu primer manuscrito, no vale la pena hacerlo antes. Recuerda: No pienses, escribe.

Usa esquemas: de acuerdo, escribes sin pensar, pero te das cuenta de que no sabes cómo seguir y tan solo por eso empiezas a dudar de ti, de tu capacidad como escritor, de que lo que estás haciendo siquiera pueda llamarse escribir y que tu nombre tal vez sea Roberto, ¿o era Rigoberto? De acuerdo. Este es un muy buen momento de dejar la computadora y volver al ancestral papel. O si ya escribías en papel, dar vuelta la página o ir a un cuaderno especial que dediques a este otro trabajo. O quizás también puedas esquematizar en computadora, personalmente no es mi método favorito y suelo tener doble ventaja si escribo los esquemas en papel. Los esquemas pueden ser cualquier cosa, desde el esqueleto entero de la novela o cuento hasta las escaletas de cada capítulo o escena. La idea es que no tienes que escribir lindo aquí, a veces ni siquiera tienes que escribir, con un dibujo es suficiente. Los esquemas pueden ser bilingües, si te resulta más fácil escribir resúmenes en una lengua diferente. Lo que intento decir es que el esquema es el lugar para el caos, tienes permitido ir y venir y tienes permitido pensar. Pero solo puedes pensar aquí, no cuando vuelvas a tu archivo y sigas escribiendo la escena que lograste desatascar en los esquemas.

Tómate vacaciones: No no estoy diciendo que dejes de escribir, aunque si hace muchos meses que vienes escribiendo algo y de pronto te bloqueas quizás sí sea una buena idea. Estamos hablando de personas que, como yo, hace meses que no escriben, tienen todo esquematizado y liberan su mente de pensamientos pero la página insiste en quedar en blanco. Bueno, quizás sea el momento de bajar un cambio. Lo importante es mantenerse escribiendo y a veces para llegar al nivel de confianza que uno quiere tener para escribir x proyecto, se necesita aumentar la autoestima general que uno tiene hacia su capacidad escritora. Sugiero entonces entrar en proyectos alternativos que carezcan del valor que tiene tu proyecto principal, que sirvan principalmente para ponerte a escribir y obligarte a escribir, para mantenerte practicando, pero donde la calidad y la originalidad no sea la traba. Donde puedas escribir lo que sea para mantenerte aceitado. En este momento eres como un deportista en recuperación, no vas a salir a hacer una ironman, pero una trotadita por la rambla no te caería mal.

¿Un ejemplo de esto? Bueno, primero que nada, estas entradas. Aunque parezca extraño, escribir en el blog me ha ayudado a escribir en general, todavía no llego al nivel que necesito para poder seguir mis proyectos empezados, pero sin duda me está dejando en el camino. Aquí, mientras les doy tips, me estoy obligando a escribir y cada palabra que escribo me deja más cerca de mi meta. Con esto quiero decir que el ejercicio de escribir en un blog, aunque sea sobre temas completamente ajenos a tu proyecto o incluso a la literatura, te mantendrá con los dedos sobre el teclado y la perspectiva de dejar al blog desierto sin nuevas entradas te mantendrá pensando nuevas ideas.

En segundo lugar, podré como ejemplo algo que no llegará a este blog hasta el sábado a medianoche, y es una nueva sección literaria. En esta sección me obligaré a escribir pequeñas historias que no tienen que llevar el peso literario que sí llevan mis otros proyectos, de esta forma, puedo pensar como escritora sin la presión que lleva escribir un gran proyecto. Es otra forma de ejercitar la gran máquina literaria y sugiero lo mismo para quienes están en mi lugar. Si no se animan a hacerlo público (aunque creo que eso es parte de la rehabilitación) por lo menos pueden dejarlo en un lugar aparte, donde escriban sus ideas que en un futuro puedan servirles para algo. Recuerden que toda idea sirve, y por eso es que nunca eliminamos nuestros escritos (por más terribles que sean).

Para escribir historias de práctica hay muchas herramientas que podemos usar. Existen en el mundo lugares donde todos los días te dan una serie de palabras y te instan a escribir con ellas una pequeña historia. También puedes escribir una historia como respuesta a otra (siempre y cuando des reconocimiento a la historia original). Puedes escribir una escena con personajes que ya tienes, pero que nunca va a sucederse en tu historia por mil razones, esto te permite relacionarte más con tus personajes y a la vez escribir más cómodamente pues ya conoces las circunstancias que rodean al todo.

Hay miles de recursos para escritores para hacer este tipo de historias de práctica que te ayudan a mantenerte en forma, y están todos a solo un clic de distancia, es la magia de Internet pero, por supuesto, no puedo irme sin darles algunas opciones para que practiquen. Me gustaría que, si las usan, me etiqueten de alguna forma, así puedo ver sus creaciones.

Opción 1
Una taza de café con sal. Las tres de la mañana. Ruidos sospechosos del apartamento de arriba.

Opción 2
Un batallón de esbirros del mal. Olor a quemado. Un caballo de juguete de madera.

Opción 3
Un estudiante rechazado por el comité del máster. Un mensaje de un número desconocido que lo llama por nombre de pila. Una chica con un tapado amarillo que siempre aparece a la tercera cuadra cuando él sale de su casa.

¡Diviértanse! ¡Podemos derrotar a nuestros demonios escrituriles! ¡Vamos que vamos!

lunes, 31 de julio de 2017

Te recomiendo un libro (o tres) #2

¡Buenas a todos! ¿Cómo han estado? Este lunes les vuelvo a traer una entrega más de Te recomiendo un libro. Esta vez le toca a la trilogía El Mar Quebrado de Joe Abercrombie, compuesta por: Medio rey, Medio mundo y Media guerra. Sí, vengo a recomendarlos a los tres, ¿por qué?, porque toda la trilogía es una de las mejores historias de ¿fantasía? que leí el año pasado (¿se preguntan por qué los signos interrogativos?, ¡qué lástima!, van a tener que leer para saberlo).



Autor: Joe Abercrombie (1974, Lancaster, Reino Unido), @LordGrimdark en Twitter.
Título de la trilogía: El Mar Quebrado
Libros que lo componen: Medio Rey (2015), Medio Mundo (2015) y Media Guerra (2016).
Títulos originales en inglés: The Shattered Sea: Half a King, Half the World, & Half a War 
Edición: Fantascy
Páginas: 384, 448, 448 (respectivamente)
Sinopsis del primer libro: «Juré vengarme de los asesinos de mi padre. Seré medio hombre, pero pronuncié un juramento entero.»
Yarvi, el hijo menor del rey, nació con una malformación en una mano que ha llevado a todo el mundo, incluso a su propio padre, a considerarlo «medio hombre». Por eso, en lugar de formarse como guerrero, al igual que el resto de varones de su estirpe, se ha dedicado a estudiar para convertirse en uno de los clérigos del reino. Sin embargo, en la víspera de la última prueba para ingresar en esta poderosa orden de sabios, a Yarvi le llega la noticia de que su padre y su hermano han sido asesinados. Él es el nuevo rey.
Pero tras una terrible traición a manos de sus seres queridos, Yarvi se encontrará solo en un mundo regido por la fuerza física y los corazones fríos. Incapaz de llevar armadura o de levantar un hacha, deberá afilar y agudizar su mente. Cuando se juntan a su alrededor una extraña hermandad de almas perdidas, descubrirá que esos compañeros inesperados tal vez puedan ayudarle a convertirse en el hombre que quiere ser.


¿Por qué esta trilogía es importante para mí? Porque me dio magia cuando más la necesitaba, no magia literal (aunque quizás un poco) sino magia literaria. Necesitaba leer un libro como este, y después de devorarme el primero (que me regaló mi novio para nuestro aniversario), no pude dejar pasar ni el segundo ni el tercero y los compré en el segundo que los vi y leí con igual pasión.

Literatura épica bastante cruda, pero lo suficientemente justa, con idas y venidas, con engaños políticos e historias matemáticas para quién se queda con qué si tal mata a cual. Todo puede suceder y si a alguien le sirve de alguna forma, va a suceder. Un libro donde tu carga emocional hacia los personajes paga, donde quizás te sientas traicionado pero siempre tengas una cesta donde dejar los huevos.

Creo que seguramente es una historia que no debería gustarme, es cruda, es real, es al punto y no va a andar perfumándote a nadie (eso sí es literal, los personajes huelen mal y lo tienes muy claro). No hay límites a las traiciones, nadie es dueño de nada más que de sí mismo y todo puede destruirse por la vil voluntad narcisista de una sola persona. Además hay barcos y agua, y las historias dependen mucho de esos barcos y esa agua (y quien me conoce sabe bien que detesto la literatura marítima), sin embargo, es el segundo libro, el que sin lugar a dudas se pasa más en un barco que en tierra, el que más me gusta (supongo que Medio Mundo es la excepción a la regla).

Es una historia que se vale más en lo que cuenta de que en quién la cuenta (algo que no suele gustarme, porque prefiero a buenos personajes sobre buenas historias), sin embargo tiene personajes maravillosos. Creo que he llegado a querer incluso a los personajes odiosos. Son... humanos, muy humanos, y su dolor y pecados son tan humanos como sus deseos y sus virtudes.

Es una historia épica con un final que jamás había visto en la literatura (no implica que sea original, solo que yo no lo había visto jamás), y aunque en algunos momento puedes tener tus ideas al respecto, de todas formas te agarra desprevenido.

El primer libro se lee en un vuelta y vuelta, te mantiene al hilo, sin saber bien qué pensar respecto a los personajes, absorbiendo el modo de vida de este mundo nuevo, con aires medievales nórdicos. Es también una historia velada de superación, con Yarvi como personaje principal, un rey que no puede serlo, un príncipe discriminado por su mano deforme y casi sin dedos.

El segundo libro nos muestra a dos personajes nuevo como líderes de la historia: Espina Bathu, una joven forzada a luchar para demostrarle al mundo que es fuerte y que merece el lugar que cualquier otro guerrero hombre puede alcanzar y Brand, quien es sinceramente el ser humano más bueno que tiene ese mundo (lo cual, para él, no es algo demasiado virtuoso). Ambos se ven obligados a embarcarse (literalmente) a un destino incierto

El tercer libro reúne a todos nuestros protagonistas y personajes de los libros anteriores y agrega a dos punto de vista claves: la princesa Skara (que es princesa de nada, ya que su pueblo ha sido reducido a cenizas) y Raith, un guerrero aparentemente amoral que solo quiere beneficiarse a sí mismo y a su hermano gemelo.

Me veo tentada a seguir hablando de esta historia, pero hacerlo sería spoilear inevitablemente. Solo diré que es una experiencia que vale la pena y que todo aquel amante de la fantasía épica, de las historias de traiciones y venganzas, de los mundos oscuros y misteriosos y hasta de las distopías, debería darle una oportunidad. Son tres libros muy cortos que se leen con mucha facilidad. Y, para aquellos amantes del libro como objeto: tiene unas portadas preciosas y lomos que combinan.

Pueden encontrarlo en cualquier librería y, sino, recuerden que los libreros están para ayudarlos y que ¡solo basta pedirlo para que ellos lo encuentren!


¿Eres lector? Esta es tu encuesta

¡Hola a todos! ¿Cómo han estado? ¡Muchas gracias por las repercusiones positivas que tuvo mi entrada anterior! Sin dudas seguiré publicando más sobre ese tipo de temas, no solo porque me parece esencial discutirlo, sino porque parece que ¡ustedes tienen muchas ganas de discutirlo también!

Esta vez no vengo con un tema nuevo, sino con un recordatorio. Hace dos semanas mi novio y yo publicamos la Encuesta Lectora - Uruguay y ¡recibimos una repercusión alucinante! Sin embargo, me parece que podemos alcanzar a más lectores, especialmente a más tipos de lectores y por eso me paso por aquí hoy, para recordarles que esta encuesta existe, sigue activa hasta el 8 de agosto y nos encantaría que llegue a la mayor cantidad de lectores posible.

Si ya la hicieron, les traigo algunos datos interesantes y el pedido, con mil por favores y gracias, de que compartan esta entrada o el enlace directo a la encuesta. Si no la hicieron, ¿qué están esperando? Quizás estos datos los entusiasme a participar, y si así es: ¡gracias, gracias, gracias!

¡Más de 100 personas han participado en la encuesta!

El 70 % de los encuestados son mujeres.

La mayoría de las personas le dedican entre 1 y 5 horas a la lectura de forma semanal.

Una gran mayoría prefiere la noche para iniciar sus lecturas y solo el 20% prefiere la mañana.

El 90 % prefiere el formato físico al digital.

¡Más de la mitad de los encuestados tienen entre 18 y 35 años!

¿No te encuentras entre estas mayorías? ¿Quieres hacer tu voz valer? ¡Pasa por este link y forma parte de la Encuesta Lectora - Uruguay!


miércoles, 26 de julio de 2017

Narrativas tóxicas en la literatura juvenil

Buenas a todos, hoy les traigo una entrada diferente. Antes que nada, una advertencia, esta entrada tiene un contenido metaliterario pero maduro, está principalmente dirigido a padres de adolescentes, adultos lectores de juvenil, escritores de juvenil y editoriales que publiquen dentro de la división juvenil. Este es un blog literario en un sentido expansivo de la palabra, aquí podrán encontrar recomendaciones de libros (¡por cierto, la próxima está pronta y sale el 31!), noticias literarias sobre mis libros o sobre eventos literarios fantásticos y, también, algunas entradas como esta, un poco más metaliterarias.

Les cuento que no hago reseñas por dos motivos: el primero es porque siempre odié hacer resúmenes, y en 12 años de estudios primarios y secundarios y tres carreras universitarias (una terminada, de otra recibida y una recién empezada), lo que dan en total unos 20 años de estudios, jamás me han resultado útiles; el segundo es porque me niego a hacer una reseña negativa, no solo porque sería como una doble tortura para mí, sino porque, además, quiero que este blog sea, dentro de lo posible, un lugar positivo. Por eso prefiero recomendarles lecturas que me hayan encantado o que, por alguna razón, considero que son importantes para la experiencia lectora o escritora, pero no hago reseñas.

Pero los malos libros son inevitables. Malos en un sentido general: mal narrados, mala historia, malos personajes, malo para mí. Y como es imposible ser un lector y jamás encontrarse un libro que por cualquier razón uno se pregunte: ¿por qué? ¿POR QUÉ?, esto es lo que me ha sucedido hace poco y ha resonado de forma muy fuerte en mi interior.

Como he dicho que yo no hago reseñas y que quiero mantener este lugar como un lugar seguro no pienso dar nombres, solo diré que es un libro de literatura juvenil uruguayo y que contiene varios de los temas tóxicos que yo detesto y creo peligrosos en los libros para adolescentes y que he visto repetirse de una u otra forma en varios libros de mis compatriotas (y que busco eliminar en mis propias escrituras) y por eso creo necesario hablar del tema.

Escritores uruguayos, editoriales uruguayas, lectores uruguayos.... TENEMOS QUE HABLAR.

Tenemos que hablar porque estamos en el año 2017. A ustedes les parecerá que no es de gran importancia, pero lo es. Lo es porque estamos en un mundo donde la conexión es casi infinita y no tiene límites de edad, donde fácilmente y por pura curiosidad normal en los jóvenes se pueden acceder a lugares muy peligrosos en la web, si no tienen idea de qué hablo porque a ustedes la tecnología les da lo mismo y les parece que está bien que un niño de 10 años tenga acceso ilimitado a Internet, les sugiero que abran Google y escriban Deep Web o Dark Deep Web (les aseguro que los adolescentes y pre-adolescentes ya saben qué es). Lo es porque, como tutores de la generación de menores de edad tenemos la responsabilidad de cuidarlos de un montón de peligros que generaciones que fueron adolescentes antes del 2000 no tuvieron que pasar, y aun quienes sí fuimos adolescentes en la época del MSN, no tenemos idea de lo que tienen en frente las otras generaciones, elementos que les dan más accesibilidad, más rápido y a más lugares.

¿Y esto qué tiene que ver con los libros? TODO. ¿Por qué? Porque cuando les damos el único medio de comunicación que ha sido cuidado, corregido y editado hasta el cansancio, resulta que seguimos exponiendo a estos chicos a narrativas tóxicas.

¿De qué hablo? Déjenme expresarles algunas teorías literarias que he formado a raíz de continuas lecturas decepcionantes. En algún momento todos los escritores hemos caído en alguna de ellas, y que estén ahí no significa per sé que estén mal, pero que sean defendidas por la trama del libro en que se encuentran sí es peligroso. Estas son:

La teoría de la obsesión = amor puro: la idea de que una chica/chico que te persigue a todas partes, se te tira arriba y hace cosas «románticas» (por favor, abran muchas comillas aquí... y luego ciérrenlas que hace frío)  tiene el derecho de besarte, que está bien que te toque aunque no quieras, porque total tú no sabes nada de relaciones, porque tienes 15 o 16 años.

La teoría de los niños sexólogos (se complementa con la anterior): la idea de que todo quien está en el liceo ha tenido sexo (y mucho, tanto que son unos expertos sexuales), y si eres el personaje principal, quitarse la horrible y vergonzosa virginidad será indudablemente parte de su camino al crecimiento (da lo mismo si el libro hablaba de derrotar a un dragón en 18 de julio, primero has de tener sexo, solo luego encontrarás la fuerza interior que te hacía falta para lograrlo). Porque es claro que es imposible crecer sin tener sexo y todos los dioses te libren que tengas sexo cuando te sientas seguro y cómodo, aunque signifique que tengas 18, 20, 25 o 30... ¡oh, dioses!, ¡vírgenes de 30!, ¡sálvese quien pueda!, ¡corran antes de que nos peguen la virgi... ¿nos quiten la no virginidad? (será por estas incoherencias que el concepto de virginidad me resulta insulso y vacío... pero anda, trauma a nuestros adolescentes con que sí o sí tiene que encamarse con alguien, parece una narrativa muy interesante y necesaria, y no una parte de la trama que fácilmente puede borrarse sin cambiar absolutamente nada la mayor parte de las veces).

La teoría del adolescente de goma: la idea de que el adolescente puede hacer todo, todo, TOOODO, incluso aquellas cosas con las que los adultos se dan la cabeza en la pared. Esto se debe a que probablemente los adultos del libro han hecho eso mismo y por eso son incapaces de ver actos muy claros que suceden frente a sus ojos y hacer algo al respecto, algo, ya sabes, maduro y adulto. No, dejemos que el adolescente haga eso... suena lógico. Y que no se queje, que no le parezca mal y, principalmente y bajo ninguna circunstancia, que le pida ayuda a un adulto competente. Pedir ayuda está prohibido.

La teoría del adolescente talle único: la idea de que todos los adolescentes pasan por las mismas circunstancias de vida y las viven de la misma forma y tienen una única forma de pensar. Que normalmente incluye: pensar que su virginidad es una enfermedad; que está gorda (suele no serlo, lo cual es peor) o es demasiado flaco (porque no se le marcan los músculos a la Hércules de Disney); que los que están con la que le gusta son unos idiotas y que ella no se da cuenta de lo maravilloso y único que es él (cuando los otros son normales y él también lo es); que las que están con la chica que le gusta son unas regaladas y que lo único que quieren son sus músculos (no lo ven como ella que ve su «personalidad», lo cual ya de por sí convierte a todas las protagonistas en superheroínas, porque tienen el poder de ver cosas que nadie más ve); a todos les gusta hacer algo que los demás consideran raro (aunque no sea raro para nada); si es un lector o le gusta escribir o algo así, no tiene amigos, porque ¿dónde viste un escritor que tenga amigos?; pasa lo mismo si es muy inteligente o le va bien en clase; pero lo más probable es que el protagonista de literatura juvenil uruguaya sea un boludo, que apenas estudia pero mágicamente no se lleva nada a examen (o se lleve una o dos) y que capaz que tiene un hobby (como irse en bicicleta a la rambla o escuchar música) bastante normal, pero como su grupo de gente no lo hace lo convierte en el virgen de la clase... Entendamos que todos somos personajes principales de nuestras vidas y todos somos diferentes, ¿pero esta es la imagen que queremos dar a nuestros adolescentes? ¿si no hacés estas 10 cosas que están listadas aquí como normales VOS sos el extraño? (¡Me hacen vosear de la rabia!)

La teoría de él/ella tiene la culpa: esta teoría puede combinarse con las anteriores y me resulta una idea tóxica para fomentar en la literatura juvenil porque darse cuenta de que a veces NO HAY culpa o nadie tiene la culpa es parte de la madurez que debemos fomentar en todos nosotros, no solo los jóvenes. Suele, además, venir mezclada con una segunda teoría: teoría si lo amo es mío. La idea de que si amas el otro debe corresponderte, si amas y haces las cosas bien y eres cariñoso, el otro te debe ser tu pareja. No señores, esto no es así. Está buenísimo (cofcofnocofcof) joder con que existe la friendzone, pero al final del día los adultos sabemos, o deberíamos saber, que nadie tiene la obligación de amarte románticamente. A veces las personas te aman con todo su corazón, te aman más de lo que han amado a alguien en su vida, pero simplemente no tienen esa conexión química cósmica contigo. Te aman, y seguirán amándote, pero no quieren tener una relación amorosa contigo y no desean acostarse contigo tampoco. La madurez implica entender que a veces que alguien no quiera ser tu pareja no implica que no te esté amando todo lo que puede amar. Y este es el mensaje que debemos pasar a nuestros adolescentes, que obviamente aún no comprenden esto, o piensan que no es justo, o creen que el otro tiene la culpa porque ellos son perfectos novios/novias y es el otro el que es idiota, o un tercero del cual su sujeto de amores sí se ha enamorado. Estas dos teorías son de las más peligrosas que se siguen alimentando, dejaré que ustedes razonen por qué.

Hay muchísimas más narrativas tóxicas que considero que debemos abandonar a la hora de escribir, pero por hoy los dejo con estas. Quiero aclarar que no tiene nada de malo plantear narrativas con algunos de estos puntos, siempre y cuando lo marquemos y lo mostremos como lo erróneo, como algo tóxico.

Considero que lo principal a la hora de tratar temas complejos en la literatura es estar conscientes de que son eso: temas complejos. La sexualidad es un tema complejo, pero es más complejo si hablamos de sexualidad adolescente. El abuso y las relaciones abusivas son un tema complejo, y aunque entiendo que a veces la gente no se da cuenta que está escribiendo una relación abusiva, considero que es nuestro deber darlo a leer a lectores cero que entiendan del tema, que puedan notar problemas. Todo esto no significa que no debas escribir sobre una chica obsesionada con un chico al que no para de seguir, sino que no deberías jamás hacer que ese chico comience a «entenderla» y se enamore de ella porque ¡oh, cuánto amor le demuestra!, ¡cómo pudo ser tan ciego!

Comprendamos que ser adolescente, como ser un adulto, es un espectro enorme, infinito; que no podemos saber qué es ser adolescente, porque hay tantos adolescentes distintos como personas entre 13 y 17 años. Investiguemos, ahondemos en nosotros mismos, sí, pero también preguntemos a otros, veamos cómo ven otros ese momento de la vida y, recordemos, que cada tiempo histórico tiene sus grietas, cosas que solo quienes lo viven pueden ver, y por tanto debemos hablar con adolescentes si queremos escribir para ellos.

A los padres de adolescentes que de pronto se sienten preocupados por lo que su hijo o hija puede estar leyendo les pido que hagan lo que ya hacen: amen a sus hijos. Amar implica también: investigar la lectura, para ver si les parece adecuada a su nivel de madurez específico; charlar sobre lo que ven el la tele, el celular y los libros, para asegurarse de que no esté creándose una idea falsa de quien debe ser; interesarse en ellos y conversar los temas que pueden estar siendo difíciles de manejar, sin presionarlos, para que no se cierren ante los intentos. Si todo esto falla, solo queda repetirle con mucho cariño: «aquí estaré si me necesitas, para hablar de lo que tú quieras».

A los escritores: tratemos de eliminar clichés tóxicos de la literatura juvenil. No implica una literatura sin dolor, sin oscuridad, sino una literatura que no fomenta las prácticas peligrosas, la violencia como normalidad y el sentimiento de diferencia.

Podemos escribir sobre lo que sea sin necesidad de marcar la diferencia tajante que si no eres así no entras dentro del grupo, porque entendemos que la adolescencia que vivimos no es la adolescencia de todos. Podemos plantear la sexualidad adolescente sin reducirla a una escena hot en medio del libro. Podemos escribir sobre relaciones sin que nadie sea un acosador. Podemos hablar de adolescentes que hacen cosas maravillosas sin convertir a los adultos en inútiles mocos de troll.

¡Hagámoslo!