lunes, 21 de agosto de 2017

Te recomiendo un libro: especial nostalgia #3

Buenas a todos, hoy vengo con un libro que quizás no pueda ser considerado para niños, es más, estoy segura de eso, pero yo lo leí con once años y es el libro que más me ha marcado como escritora, llevándome a escribir mi primera novela con doce años. Se trata de El Señor de los Anillos (la saga entera, pues la leí en una sola semana).

Las hermosas ediciones en las que descubrí esta historia, pertenecientes a mi padre, gracias a quién entré en este mundo, ¡gracias papá!

Autor: J. R. R. Tolkien (John Ronald Reuel Tolkien, 1892, Bloemfontein, hoy Sudáfrica - 1973, Bournemouth, Reino Unido)
Libros: El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey.
Título original: The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, The Two Towers, The Return of the King.
Primera publicación: 1954, George Allen & Unwin.
Primera publicación en español: 1977, Ediciones Minotauro (también la fecha de mi edición).
Edad a la que los leí: 11 años.
Sinopsis del primer libro: En la adormecida e idílica Comarca, un joven hobbit recibe un encargo: custodiar el Anillo Único y emprender el viaje para su destrucción en las Grietas del Destino. Acompañado por magos, hombres, elfos y enanos, atravesará la Tierra Media y se internará en las sombras de Mordor, perseguido siempre por las huestes de Sauron, el Señor Oscuro, dispuesto a recuperar su creación para establecer el dominio definitivo del Mal.

Llegué a este maravilloso y casi infinito mundo, creado por el genio de Tolkien, gracias a varias cosas. En primer lugar, mi padre, otro gran lector (como también lo es mi madre) quien creo que siempre tuvo el plan malvado de introducirme en la Tierra Media (¡misión cumplida!). En segundo lugar, las peripecias de la pre-adolescencia, altos de imaginación y bajos en sociabilidad. En tercer lugar, las vacaciones de verano, creo que debo agradecerles también, pues fue gracias al verano que me sentí lo suficientemente confiada como para tirarme a la difícil aventura de leer un libro tan apreciado y tan importante para la literatura en general y para la épica fantástica en específico, aventura que muchas veces detiene a lectores mucho mayores y más avanzados de lo que yo era en aquella época. En último lugar, debo agradecer a Peter Jackson, después de todo él creó la última causa que hizo que yo leyera el libro.
Verán, fue en ese verano, mientras disfrutaba de mis vacaciones, que me encontraba haciendo zapping en el hall de mi casa cuando de pronto apareció una escena maravillosa: había un enorme monstruo de sombras y fuego que perseguía a nueve personas a través de una enorme montaña y hasta el puente que los llevaría a la salida. La escena del Balrog se desenvolvió ante mí y no pude despegar los ojos de la televisión hasta que terminó la película. Cuando mi padre regresó del trabajo le conté emocionada lo que acababa de ver y él reconoció al que es uno de sus libros favoritos de inmediato. Así fue que llegué a leerlo al fin, y estoy muy agradecida por ello.

Este libro no solo marcó un antes y un después en mis gustos literarios, sino también un antes y un después en mi carrera como escritora. A los once años no estaba segura de que ser escritor fuera algo real del todo y aún no me decidía a escribir historias de forma constante. Fue este libro el que marcó la dirección por completo hacia la escritura continua, que me impulsó a escribir mi primer cuento largo (una nouvel que nada tenía que ver con fantasía épica, llamada El precio de la inmortalidad; sorprendentemente no había ningún elfo, era la historia de una familia uruguaya cuyo padre, un científico, había descubierto una fórmula que haría a los humanos inmortales) y eventualmente mi primera novela (una historia de misterio y detectives que terminó deviniendo en una historia de fantasía épica de cuatro libros, con casi trece años de trabajo encima, no me pregunten cómo sucedió eso... yo culpo a los duendes).

Entienden ahora que el valor que este libro tiene para mí es irreemplazable. Es el libro que marcó el comienzo de quien soy ahora y me dio la valentía que necesitaba para enfrentar muchas cosas, principalmente mi carrera como escritora.

Reconozco que tiene dificultades de lectura, principalmente la tendencia de Tolkien a explicarte de dónde viene el viento, qué clase de insectos habitan la zona y si el sol saldrá por el este como siempre o si se le ocurre salir por el norte (está bien, está bien, eso último es una broma). También podemos hablar por horas sobre la falta de personajes mujeres y por qué tienen el lugar que tienen en la narrativa Tolkiendili (creo que una respuesta corta sería, ¡el hombre nació en 1892!). Pero creo que es importante no perder de vista la razón clave por la que este es un clásico de la literatura fantástica: es el primero en su clase. No es la primera historia épica, ni la primera historia épica con fantasía (esto deberíamos dárselo a las historias antiguas, como las Eddas, aunque deberíamos tener en cuenta que para quienes las contaban estas fantasías no eran tales, los dioses eran reales y también la magia y los elfos), pero es la primera novela de su tipo en la literatura moderna y todos quienes vinieron después, ya sea adhiriéndose al estilo o rechazándolo por completo, lo hacen gracias a que El Señor de los Anillos estuvo allí primero.

Así que si eres un aficionado a la fantasía, especialmente si la épica es tu estilo, o si eres un adicto a la lectura y deseas conocer los primeros libros en cada clase de literatura, les recomiendo y encomiendo a leer esta saga. Asimismo, si son escritores, hay más de una cosa que aprender de Tolkien, especialmente relacionado al worldbuilding o creación de mundos, así también como la incorporación de la lingüística (a través de diferentes culturas con distintas lenguas) y la conciencia histórica en tus historias.

Queda hecha entonces la invitación nostalgiosa del lunes, ¡nos leemos mañana!