¡Hola a todos los dinlorinos! Como ya saben, este viernes 20 de marzo tuve una entrevista por mi nuevo libro
Cuentos de las tierras olvidadas, llevaba a cabo por Dinorah López en el programa Había una vez de Radio Uruguay (1050 AM).
Como algunos ya sabrán, la entrevista fue pregrabada en la mañana, por lo que el día comenzó desde temprano con mucha emoción. Me desperté con muchas ansias de ir a la entrevista, quizás por eso también mi estómago se confundió y me hizo pasar un mal momento, que por suerte se fue justo antes de que entrara al estudio de grabación. Si escucharon la entrevista o leyeron la entrada en la que avisaba de esta entrevista, sabrán que Dinorah fue parte del jurado que terminó por decidir que mis cuentos serían los ganadores del concurso, por lo que yo sabía que ella conocía al libro mejor que otros entrevistadores, porque lo había visto de primer mano, antes, incluso, de que fuera un libro. Que ella me fuera a entrevistar significaba mucho más que el hecho de darme a conocer (que es una cosa muy difícil e importante ya de por sí), sino que además era enfrentarse a alguien que analizó los cuentos en cuestión y sopesó sus virtudes y defectos. Por extraño que parezca, esto no me produjo nervios (sospecho que es porque no están acostumbrados a despertarse a esa hora), tenía ganas de ver a Dinorah.
Llegamos al edificio de Radio Difusión Nacional Uruguay y entramos al área de grabación. Quizás deba explicarles a quienes nunca han estado en una radio que, pese a que los estudios de grabación tienden a parecerse (porque deben tener todos los elementos necesarios para hacer radio), siempre es divertido ver aquello que los rodea. No puedo declararme una experta, solo he estado en cuatro entrevistas, pero ninguno de los cuatro edificios tenía algo parecido... excepto por su capacidad de generarme intriga, es lo lindo de la radio.
Una vez entramos al área anterior a donde Dinorah ya estaba grabando una entrevista, admito que me sentí a medias aliviada y a medias nerviosa, pero creo que más que nada era la ansiedad de saludar a Dinorah y la curiosidad de ver lo que me iba a preguntar.