Hola a todos, ¿cómo han estado? Hoy comienza en el blog un mes de cambios y nuevas secciones, tenía otra entrada programada para el día de hoy, pero como no estaba convencida de lo que había escrito y se trataba de un tema serio, decidí cambiar el tema de escritura por otro que igualmente está muy relacionado con el futuro de este blog.
En este episodio de Pequeñas desesperaciones escrituriles y cómo superarlas (supongo que ahora tendrá que convertirse en una serie, dado que es imposible que hable de todas ellas en una sola entrada), hablaremos de uno de los mayores desafíos a los cuales un escritor debe enfrentar: ponerse a escribir. Está bien, no hay que tener dos dedos de frente para darse cuenta de que si un escritor no escribe es muy difícil que el escritor sea escritor, sin embargo, es un problema muy común para todos nosotros, desde los que recién comenzamos hasta los que tienen varios libros publicados en su haber.
Existen miles de razones por las cuales un escritor no escribe. Considero que la mayoría, si acaso no todas, están relacionadas con problemas exteriores a sus escritos y su voluntad de escribir. Sucede a veces que un escritor tiene muchísimas ideas y muchísimas ganas de escribir pero aún así no puede hacerlo.
En el día de hoy no voy a discutir las causas, sino que voy a ofrecer algunos posibles alivios para esta desesperación cotidiana en la vida del escritor. Primero van a ir algunos muy obvios, pero es que a veces los escritores nos colocamos obstáculos de forma inconsciente y es importante ser consciente de ellos e intentar destruirlos.
No pienses: el acto de pensar usualmente implica que el escritor insiste en perfeccionar y editar lo que está escribiendo mientras lo está escribiendo. Esto NO es sano. NO debe hacerse bajo ninguna circunstancia, pero definitivamente vas a hacerlo, así que sé consciente de ello y cuando empieces a editar: no pienses. Siempre sigue adelante, escribe y piensa en la oración que sigue, y escribe esa también. Ya tendrás tiempo para editar cuando tengas tu primer manuscrito, no vale la pena hacerlo antes. Recuerda: No pienses, escribe.
Usa esquemas: de acuerdo, escribes sin pensar, pero te das cuenta de que no sabes cómo seguir y tan solo por eso empiezas a dudar de ti, de tu capacidad como escritor, de que lo que estás haciendo siquiera pueda llamarse escribir y que tu nombre tal vez sea Roberto, ¿o era Rigoberto? De acuerdo. Este es un muy buen momento de dejar la computadora y volver al ancestral papel. O si ya escribías en papel, dar vuelta la página o ir a un cuaderno especial que dediques a este otro trabajo. O quizás también puedas esquematizar en computadora, personalmente no es mi método favorito y suelo tener doble ventaja si escribo los esquemas en papel. Los esquemas pueden ser cualquier cosa, desde el esqueleto entero de la novela o cuento hasta las escaletas de cada capítulo o escena. La idea es que no tienes que escribir lindo aquí, a veces ni siquiera tienes que escribir, con un dibujo es suficiente. Los esquemas pueden ser bilingües, si te resulta más fácil escribir resúmenes en una lengua diferente. Lo que intento decir es que el esquema es el lugar para el caos, tienes permitido ir y venir y tienes permitido pensar. Pero solo puedes pensar aquí, no cuando vuelvas a tu archivo y sigas escribiendo la escena que lograste desatascar en los esquemas.
Tómate vacaciones: No no estoy diciendo que dejes de escribir, aunque si hace muchos meses que vienes escribiendo algo y de pronto te bloqueas quizás sí sea una buena idea. Estamos hablando de personas que, como yo, hace meses que no escriben, tienen todo esquematizado y liberan su mente de pensamientos pero la página insiste en quedar en blanco. Bueno, quizás sea el momento de bajar un cambio. Lo importante es mantenerse escribiendo y a veces para llegar al nivel de confianza que uno quiere tener para escribir x proyecto, se necesita aumentar la autoestima general que uno tiene hacia su capacidad escritora. Sugiero entonces entrar en proyectos alternativos que carezcan del valor que tiene tu proyecto principal, que sirvan principalmente para ponerte a escribir y obligarte a escribir, para mantenerte practicando, pero donde la calidad y la originalidad no sea la traba. Donde puedas escribir lo que sea para mantenerte aceitado. En este momento eres como un deportista en recuperación, no vas a salir a hacer una ironman, pero una trotadita por la rambla no te caería mal.
¿Un ejemplo de esto? Bueno, primero que nada, estas entradas. Aunque parezca extraño, escribir en el blog me ha ayudado a escribir en general, todavía no llego al nivel que necesito para poder seguir mis proyectos empezados, pero sin duda me está dejando en el camino. Aquí, mientras les doy tips, me estoy obligando a escribir y cada palabra que escribo me deja más cerca de mi meta. Con esto quiero decir que el ejercicio de escribir en un blog, aunque sea sobre temas completamente ajenos a tu proyecto o incluso a la literatura, te mantendrá con los dedos sobre el teclado y la perspectiva de dejar al blog desierto sin nuevas entradas te mantendrá pensando nuevas ideas.
En segundo lugar, podré como ejemplo algo que no llegará a este blog hasta el sábado a medianoche, y es una nueva sección literaria. En esta sección me obligaré a escribir pequeñas historias que no tienen que llevar el peso literario que sí llevan mis otros proyectos, de esta forma, puedo pensar como escritora sin la presión que lleva escribir un gran proyecto. Es otra forma de ejercitar la gran máquina literaria y sugiero lo mismo para quienes están en mi lugar. Si no se animan a hacerlo público (aunque creo que eso es parte de la rehabilitación) por lo menos pueden dejarlo en un lugar aparte, donde escriban sus ideas que en un futuro puedan servirles para algo. Recuerden que toda idea sirve, y por eso es que nunca eliminamos nuestros escritos (por más terribles que sean).
Para escribir historias de práctica hay muchas herramientas que podemos usar. Existen en el mundo lugares donde todos los días te dan una serie de palabras y te instan a escribir con ellas una pequeña historia. También puedes escribir una historia como respuesta a otra (siempre y cuando des reconocimiento a la historia original). Puedes escribir una escena con personajes que ya tienes, pero que nunca va a sucederse en tu historia por mil razones, esto te permite relacionarte más con tus personajes y a la vez escribir más cómodamente pues ya conoces las circunstancias que rodean al todo.
Hay miles de recursos para escritores para hacer este tipo de historias de práctica que te ayudan a mantenerte en forma, y están todos a solo un clic de distancia, es la magia de Internet pero, por supuesto, no puedo irme sin darles algunas opciones para que practiquen. Me gustaría que, si las usan, me etiqueten de alguna forma, así puedo ver sus creaciones.
Opción 1
Una taza de café con sal. Las tres de la mañana. Ruidos sospechosos del apartamento de arriba.
Opción 2
Un batallón de esbirros del mal. Olor a quemado. Un caballo de juguete de madera.
Opción 3
Un estudiante rechazado por el comité del máster. Un mensaje de un número desconocido que lo llama por nombre de pila. Una chica con un tapado amarillo que siempre aparece a la tercera cuadra cuando él sale de su casa.
¡Diviértanse! ¡Podemos derrotar a nuestros demonios escrituriles! ¡Vamos que vamos!
Mostrando entradas con la etiqueta escritura. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 9 de agosto de 2017
lunes, 6 de febrero de 2017
El viaje de escribir una novela I
¡Buenas a todos! ¿Cómo han estado? En esta entrada quiero empezar con una nueva serie de contenido para el blog. Mi intención es mostrar mi viaje personal con la escritura a través de distintas instancias del trabajo que conlleva escribir una novela y eventualmente publicarla.
En estas primeras entregas de El viaje de escribir una novela les contaré sobre el esfuerzo de crear y editar Sandwitch, mi nueva novela, la cual acabo de entregar finalmente el día de hoy (6 de febrero).
Al principio de toda novela hay una idea. En mi caso esa idea llegó en diciembre del 2015, no era algo preciso en lo absoluto, solo una vaga sensación de que quería escribir una historia humorística con magia en Uruguay.
El proceso de creación me estaba resultando difícil por métodos electrónicos así que decidí que, dado que ese fin de año lo iba a pasar fuera de casa de todas formas, me compraría un cuaderno (de esos normales y corrientes que se usan en la escuela) y comenzaría a bocetar el primer esqueleto del libro.
Y así lo hice. El primer esqueleto lo esquematicé los primero días del 2016 y no se parece en nada a la novela que, con mucha suerte, podrán leer en los próximos meses. Pero de todas formas considero que este es un paso importante para mí a la hora de crear, necesito generar esa suerte de línea temporal para luego tomar decisiones importantes cuando esté escribiendo.
Lo segundo que tocaba hacer era crear a los personajes. No siempre sé todos los personajes que van a haber, de hecho, si han estado siguiéndome por un tiempo, sabrán que en una de mis novelas (Vampyra, autopublicada en el 2013) faltaban personajes vitales para la trama en el primer esqueleto.
En este caso sabía más o menos qué necesitaba, sabía que iba a jugar con la idea de una generación de jóvenes brujos, así que necesitaba crearlos. El personaje principal sería femenino, su historia fue la primera en llegar a mí y me la imaginé como una pequeña niña de nueve años que de pronto descubre que es bruja (esto puede ser considerado como un avance y un extra de Sandwitch porque de hecho nunca llegué a incluir lo que escribí de esta escena en particular).
Siempre genero una suerte de ficha. No es algo para nada formal, aunque admito que me sería de gran ayuda si pudiera rectificar el caos que genero con mis personajes. Me gusta delinearlos físicamente, no soy muy afín de delinearlos psicológicamente porque para mí la psicología del personaje es la parte que uno descubre al escribir y es lo que más me gusta de hacerlo.
Lo siguiente fue empezar a escribir, la parte más difícil de todo el asunto. Enfrentarse a la hoja en blanco después de estar dándole tantas vueltas. A veces me gusta crear escaletas para cada capítulo, pero no fue así para el primero. Lo sentía aflorando en mis dedos y era necesario que lo escribiera así, saliendo del alma y no tanto de la mente. Fue el primer y el último capítulo que salió con tanta facilidad.
En ese entonces había escrito un prólogo que no me terminaba de convencer y fue así como decidí escribir uno nuevo que estuviera más apegado al tono de la historia. No fue el último que escribiría.
Desarrollé y escribí el primer manuscrito de la novela en los siguientes siete meses. No fue una experiencia fluida, el 2016 estuvo lleno de problemas personales y muchas veces pasaba meses sin escribir. Iba realmente a paso de tortuga y francamente parecía como si nunca fuera a terminar.
Definitivamente fue una de las experiencias más cuesta arriba que he tenido. Pero finalmente el 18 de julio del 2016 terminé con el primer manuscrito y procedí a corregirlo y enviarlo a la editorial para su revisión.
Aquí termina la primera entrega de El viaje de escribir una novela. Me pareció que era bueno mantenerlas de una extensión bastante razonable para no aburrirlos con pequeños detalles, pero sin duda me encantaría recibir sus preguntas y recogerlas para otra entrega.
¡Que tengan una hermosa semana!
En estas primeras entregas de El viaje de escribir una novela les contaré sobre el esfuerzo de crear y editar Sandwitch, mi nueva novela, la cual acabo de entregar finalmente el día de hoy (6 de febrero).
Al principio de toda novela hay una idea. En mi caso esa idea llegó en diciembre del 2015, no era algo preciso en lo absoluto, solo una vaga sensación de que quería escribir una historia humorística con magia en Uruguay.
El proceso de creación me estaba resultando difícil por métodos electrónicos así que decidí que, dado que ese fin de año lo iba a pasar fuera de casa de todas formas, me compraría un cuaderno (de esos normales y corrientes que se usan en la escuela) y comenzaría a bocetar el primer esqueleto del libro.
Y así lo hice. El primer esqueleto lo esquematicé los primero días del 2016 y no se parece en nada a la novela que, con mucha suerte, podrán leer en los próximos meses. Pero de todas formas considero que este es un paso importante para mí a la hora de crear, necesito generar esa suerte de línea temporal para luego tomar decisiones importantes cuando esté escribiendo.
Lo segundo que tocaba hacer era crear a los personajes. No siempre sé todos los personajes que van a haber, de hecho, si han estado siguiéndome por un tiempo, sabrán que en una de mis novelas (Vampyra, autopublicada en el 2013) faltaban personajes vitales para la trama en el primer esqueleto.
En este caso sabía más o menos qué necesitaba, sabía que iba a jugar con la idea de una generación de jóvenes brujos, así que necesitaba crearlos. El personaje principal sería femenino, su historia fue la primera en llegar a mí y me la imaginé como una pequeña niña de nueve años que de pronto descubre que es bruja (esto puede ser considerado como un avance y un extra de Sandwitch porque de hecho nunca llegué a incluir lo que escribí de esta escena en particular).
Siempre genero una suerte de ficha. No es algo para nada formal, aunque admito que me sería de gran ayuda si pudiera rectificar el caos que genero con mis personajes. Me gusta delinearlos físicamente, no soy muy afín de delinearlos psicológicamente porque para mí la psicología del personaje es la parte que uno descubre al escribir y es lo que más me gusta de hacerlo.
Lo siguiente fue empezar a escribir, la parte más difícil de todo el asunto. Enfrentarse a la hoja en blanco después de estar dándole tantas vueltas. A veces me gusta crear escaletas para cada capítulo, pero no fue así para el primero. Lo sentía aflorando en mis dedos y era necesario que lo escribiera así, saliendo del alma y no tanto de la mente. Fue el primer y el último capítulo que salió con tanta facilidad.
En ese entonces había escrito un prólogo que no me terminaba de convencer y fue así como decidí escribir uno nuevo que estuviera más apegado al tono de la historia. No fue el último que escribiría.
Desarrollé y escribí el primer manuscrito de la novela en los siguientes siete meses. No fue una experiencia fluida, el 2016 estuvo lleno de problemas personales y muchas veces pasaba meses sin escribir. Iba realmente a paso de tortuga y francamente parecía como si nunca fuera a terminar.
Definitivamente fue una de las experiencias más cuesta arriba que he tenido. Pero finalmente el 18 de julio del 2016 terminé con el primer manuscrito y procedí a corregirlo y enviarlo a la editorial para su revisión.
Aquí termina la primera entrega de El viaje de escribir una novela. Me pareció que era bueno mantenerlas de una extensión bastante razonable para no aburrirlos con pequeños detalles, pero sin duda me encantaría recibir sus preguntas y recogerlas para otra entrega.
¡Que tengan una hermosa semana!
miércoles, 15 de junio de 2016
Día del libro con café, libros y amigos...
¡Buenas a todos! Sí, ya sé, he estado desaparecida (inserte excusa aquí), ya, que mis excusas en realidad son buenas, pero no me queda otra que aguantar la culpa y empezar a escribir entradas de una vez y no de a poco.
Como los que me siguen en otras redes sabrán... cofcofFacebookcofcof, he estado en varios eventos última mente, pero del que vengo a hablar hoy es uno muy especial para mí. Aconteció el 26 de mayo durante la 16ª Feria del Libro Infantil y Juvenil, que se celebró desde el 24 de mayo al 5 de junio en la Intendencia de Montevideo. Ese mismo día era el Día del Libro en mi país (Uruguay), puesto que el 26 de mayo de 1816 se fundó la Biblioteca Nacional (o sea que sí, además, era el bicentenario).
Como ven, ya viene especial el día. Pero no solo eso... Gracias al Clubdelectura.uy, un club de lectura de jóvenes que se reúne cada mes en el INJU a discutir sobre libros previamente votados a través de su grupo en Facebook, tuve el honor, junto a dos grandes como son Sofía Aguerre y Carolina Cynovich de formar parte de Jóvenes curiosos: un café con autores uruguayos, una iniciativa del club y de sus maravillosas coordinadoras: Agustina Aguilera, Stephanie Campi y Joanna Peluffo (quien no participó en esta ocasión del panel ¡porque estaba en China!).
Como los que me siguen en otras redes sabrán... cofcofFacebookcofcof, he estado en varios eventos última mente, pero del que vengo a hablar hoy es uno muy especial para mí. Aconteció el 26 de mayo durante la 16ª Feria del Libro Infantil y Juvenil, que se celebró desde el 24 de mayo al 5 de junio en la Intendencia de Montevideo. Ese mismo día era el Día del Libro en mi país (Uruguay), puesto que el 26 de mayo de 1816 se fundó la Biblioteca Nacional (o sea que sí, además, era el bicentenario).
Como ven, ya viene especial el día. Pero no solo eso... Gracias al Clubdelectura.uy, un club de lectura de jóvenes que se reúne cada mes en el INJU a discutir sobre libros previamente votados a través de su grupo en Facebook, tuve el honor, junto a dos grandes como son Sofía Aguerre y Carolina Cynovich de formar parte de Jóvenes curiosos: un café con autores uruguayos, una iniciativa del club y de sus maravillosas coordinadoras: Agustina Aguilera, Stephanie Campi y Joanna Peluffo (quien no participó en esta ocasión del panel ¡porque estaba en China!).
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| El crédito de la imagen va para Stephanie Campi |
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sábado, 18 de abril de 2015
Explorando Dinlor
¡Buenas, Dinlorinos! ¿Cómo han estado? Como avisé en aquella entrada, ya hace unos cuantos días, he tomado una decisión importante que afecta el rumbo del blog, sin embargo, eso no quiere decir que Cuentos de las tierras olvidadas quede relegado. Simplemente hay más cosas.
Pero ya, entiendo, esas cosas no son para ti, que quieres saber del mundo de los cuentos que leíste, o deseas aprender un poco más del libro antes de leerlo, o te preguntas acaso: ¿qué son los Cuentos de las tierras olvidadas?, ¿por qué las tierras están olvidadas?, ¿qué tierras son esas y dónde están?
Vamos poco a poco. Primero quiero disculparme... las tierras olvidadas son un mundo demasiado conocido por mí y a menudo olvido que los demás no tienen por qué saber todo lo que yo sé. Pero bien, he venido a redimirme, es más, he venido a mostrarles más de lo que pensaban saber de las tierras olvidadas.
Primero que nada respondamos eso de qué son las tierras olvidadas. Las tierras olvidadas son un conjunto de lugares (reinos, poblados, bosques, ríos, cuevas, etc.) que existen en el viejo continente de Dinlor y que, por ser Dinlor un continente antiguo, han sido olvidadas por las mentes de las personas de la actualidad.
Los cuentos que se narran en el libro pertenecen a aquellos tiempos en los que el mundo aún no se había olvidado de Dinlor, y sus historias prevalecían en las bocas de los bardos y los ancianos cuentistas. Pero de esos tiempos solo ha quedado un pequeño retazo y este está guardado en las seis historias que se desenvuelven en el libro.
Los seis cuentos pertenecen a distintas épocas, a distintos espacios y a distintas voces, pero todos forman el corazón de Dinlor.
¿Y cómo es Dinlor? ¿Cómo se ve? ¿Dónde están estos espacios?
Bien, debo darles la buena noticia de que hemos podido recuperar un mapa, y gracias a Forande Ernovir tenemos una copia para que puedan verlo. Aquí está:
El gran Sir Forande fue incluso lo suficientemente amable como para colocar las referencias... ¿A que puedes adivinar cuál historia transcurre en qué lugar?
Bien... mientras te diviertes con el mapa e intentas ubicar a tus personajes favoritos, yo me retiro hasta la próxima entrega de Explorando Dinlor... Si así lo deseas puedes dejar preguntas a las que yo con gusto responderé en lo que me sea posible.... Y si no me sé la respuesta de seguro algún dragoncito de Dinlor pueda contestarla por mí.
¡Saludos a todos!
Pero ya, entiendo, esas cosas no son para ti, que quieres saber del mundo de los cuentos que leíste, o deseas aprender un poco más del libro antes de leerlo, o te preguntas acaso: ¿qué son los Cuentos de las tierras olvidadas?, ¿por qué las tierras están olvidadas?, ¿qué tierras son esas y dónde están?
Vamos poco a poco. Primero quiero disculparme... las tierras olvidadas son un mundo demasiado conocido por mí y a menudo olvido que los demás no tienen por qué saber todo lo que yo sé. Pero bien, he venido a redimirme, es más, he venido a mostrarles más de lo que pensaban saber de las tierras olvidadas.
Primero que nada respondamos eso de qué son las tierras olvidadas. Las tierras olvidadas son un conjunto de lugares (reinos, poblados, bosques, ríos, cuevas, etc.) que existen en el viejo continente de Dinlor y que, por ser Dinlor un continente antiguo, han sido olvidadas por las mentes de las personas de la actualidad.Los cuentos que se narran en el libro pertenecen a aquellos tiempos en los que el mundo aún no se había olvidado de Dinlor, y sus historias prevalecían en las bocas de los bardos y los ancianos cuentistas. Pero de esos tiempos solo ha quedado un pequeño retazo y este está guardado en las seis historias que se desenvuelven en el libro.
Los seis cuentos pertenecen a distintas épocas, a distintos espacios y a distintas voces, pero todos forman el corazón de Dinlor.
¿Y cómo es Dinlor? ¿Cómo se ve? ¿Dónde están estos espacios?
Bien, debo darles la buena noticia de que hemos podido recuperar un mapa, y gracias a Forande Ernovir tenemos una copia para que puedan verlo. Aquí está:
El gran Sir Forande fue incluso lo suficientemente amable como para colocar las referencias... ¿A que puedes adivinar cuál historia transcurre en qué lugar?
Bien... mientras te diviertes con el mapa e intentas ubicar a tus personajes favoritos, yo me retiro hasta la próxima entrega de Explorando Dinlor... Si así lo deseas puedes dejar preguntas a las que yo con gusto responderé en lo que me sea posible.... Y si no me sé la respuesta de seguro algún dragoncito de Dinlor pueda contestarla por mí.
¡Saludos a todos!
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